Real Federación Española de Atletismo







 miércoles, 12 de enero de 2022   ENTREVISTA WEB 2/2022
El malagueño afincado en Rubí batió este año el récord del Mundo M65 de 2.000 obstáculos
Francisco Aragón, atletismo y cristianismo como forma de vida

Por : Vicente Capitán


Francisco Aragón (1954) es uno de nuestros atletas destacados atletas máster, criado en Mequinenza, en Aragón, aunque es de origen malagueño. "Allí sin querer corría libre como una gacela por aquellas montañas y como deporte lo que hacía de niño era jugar al fútbol con los amigos, pero cuando ellos se iban yo seguía dando vueltas al campo corriendo. Recuerdo que por aquellos años venían una vez al año al pueblo gente como Mariano Haro, Josep Molins, a correr y yo estaba como loco al verles, me gustaba mucho y pensaba a ver si alguna vez podría correr como ellos".

Luego se trasladó a Rubí, cerca de Barcelona, y por allí también seguía corriendo, pero siempre por su cuenta y los primeros entrenamientos reglados llegaron en aquella localidad: “Sería con 16-17 años cuando yo entrenaba en el entorno del polígono en la avenida de la Llana, y allí trabajaba en Ruedas Álex, el que era presidente del Gimnástico Barcelonés, el señor Calvet. Como me veía correr por allí, me preguntó si me gustaría hacer una prueba en su club, a lo que le dije que sí y allí empezó todo con mucha ilusión. En aquel equipo estaban Constantino Álvarez y Constantino Miranda, atleta olímpico, que acabó siendo mi entrenador, hice una prueba de 1.000 metros, me salió muy bien y se quedaron conmigo. Empecé haciendo crosses por allí y se me daba bien, estaba cerca de los mejores e incluso gané la Jean Bouin de debutantes. Fueron mis tres años de júnior con ellos y recuerdo que mi última carrera fue la Subida a Castelldefels que gané como absoluto aun siendo júnior”.

Dedicación al cristianismo a las escuelas de atletismo
Y entonces, se acabó el atletismo para él de forma activa. Pero, ¿qué ocurrió?, se preguntarán, alguna lesión, problemas familiares, desencanto… Pues nada de eso, simplemente que Francisco, descubrió otros caminos en la vida: "Por aquel entonces surgieron preguntas como que qué estaba haciendo, qué sentido le daba a mi vida y ese vacío se llenó con el cristianismo. Tuve que hacer el servicio militar y allí descubrí que era medio fondista, pero luego abandoné el atletismo. Empecé a estudiar teología, y entonces se abrió un nuevo horizonte para mí que era trabajar para los niños, para los colegios, para el pueblo, siempre con el cristianismo detrás y me dediqué a organizar unas escuelas de atletismo y acabé fundando el Juventud Atlética Rubí que fue el primer equipo que hubo aquí en mi pueblo. Me formé en cursos de atletismo para poder impartir bien esa enseñanza, la finalidad era crear escuela y que cada uno fuera descubriendo lo que les gustaba. Yo no dejé el deporte, porque me mantenía entrenando con ellos, pero no competía nada para mí, como mucho hacía algo local para dar un poco ejemplo, pero nada más. Teníamos a jóvenes de hasta 15 años, no más mayores, aunque sí me lo pedían los mayores, pero consideraba que ese no era mi cometido". Todo esto lo ubicamos a finales de los años 80 primeros de los 90.

Francisco tiene claro que de aquellos tiempos sembró la simiente para los clubes de atletismo de la zona que llegaron después, porque su objetivo era motivar sobre todo a los jóvenes. Él era empleado del sector de las artes gráficas, pero su dedicación prioritaria en el tiempo libre era el servicio al cristianismo: enseñanza, catequesis, etc, y el trabajo en las escuelas de atletismo cada día.

Hay que preguntarle cuándo fue el momento de volver como atleta en activo y no fue fácil: "Era muy difícil compaginar familia, estas otras dedicaciones y los turnos de trabajo y no fue hasta los 45 años cuando ya la familia veía bien que pudiera correr para mí, podíamos organizarnos mejor y así volví a competir". Y desde entonces Francisco es autodidacta en cuanto entrenos: "Creo que la experiencia me servía, pero sobre todo el contacto con muchos veteranos, compitiendo distancias cortas de velocidad, hice 27" en 200, competí incluso longitud y luego a los tres años ya volví a mis pruebas de medio fondo y el cross".

Fue en el campeonato de España de Torremolinos en el que Aragón saboreó las mieles del triunfo de nuevo, en el año 2005, con 52 años y allí ganó el oro en los 1.500 metros "Fue una gran ilusión, porque era un campeonato de una gran magnitud para mí, se notó que había dejado al cuerpo volver a la actividad poco a poco y ya estaba para volver a competir bien".

"Mi finalidad eran los obstáculos y el cross que eran las dos pruebas que mejor se me daban, pero el medio fondo me iba bien y a los ocho o nueve años de volver a entrenar, me di cuenta, en los entrenos que hago una vez a la semana en montaña, que me encontraba muy bien en esos entrenos, recuperaba muy bien y desde entonces me centré más en esas dos pruebas y también intentar hacer algo de montaña".

Pese a todo Francisco no es de los de viajar fuera a competir grandes eventos. "En Lyon 2015 sí que fui por ser cerca y se me dio muy bien, gané el cross y los obstáculos, prueba en la que tuve un buen susto porque me resbalé en uno de ellos y me medio caí, me sacaron la zapatilla y tuve que parar… pero pude centrarme, recuperar la distancia perdida, me llené de moral y fui para delante hasta enganchar a la cabeza para ganar. Ya venía de hacer el récord nacional y estaba con mucha moral". Aragón consiguió esos dos oros en la categoría M60.

Francisco Aragón estructura su día a día entrenando de forma muy simple según él: "Entreno cuatro días a la semana, nunca paso de 10km, uno lo dedico a correr por montaña, otro hago lo que yo llamo calidad, y casi nunca la hago en pista, salvo cuando estoy afinando para los obstáculos. Suelo hacerlo los sábados y en un circuito de cross que tengo de unos dos kilómetros. Ahí busco ritmos altos para mí, pero yendo a más conforme avanza la temporada con vistas al objetivo principal. Hago series desde 400 metros a 1.000 y 2.000 metros. Y luego tengo un circuito de montaña, en lo que llamamos la Montaña del Golf, cerca de Sant Cugat y Vic, en el que de vez en cuando hago un test y me sirve para ver cómo estoy. Por último, otros dos días a la semana hago gimnasio, porque es necesario, y lo que hago es hacerlo en días intercalados, yo lo recomiendo a todo el mundo y más con el paso de los años, es algo fundamental. Lo hago aplicando lo que he aprendido y hablando con gente que sabe. Hago repeticiones con poco peso y uso la música clásica en mis sesiones para relajarme más y que no se me haga pesado"

Dos oros internacionales en Montaña-Trail y el récord del Mundo de 2.000 obstáculos
Aragón, que hoy en día defiende los colores de la U.A. Rubí, no tiene muchas medallas internacionales como ya hemos dicho. Ganó los dos Campeonatos de Europa de Montaña-Trail que se disputaron cerca de su casa en Cerdanyola y Montcada i Reixac, en los que reconoce que su ventaja "es que bajo muy bien, como los chavales se podría decir, subo bien, pero creo a mi edad, bajar bien, ser ágil, es la principal diferencia".

En 2021 "por sorpresa", según nos dice el mismo, ha llegado un récord de Europa y otro del Mundo. "Empezaron a salir los entrenamientos pese al parón por la COVID y demás, y fue la sorpresa de que aquí, al lado de casa hiciera el récord de Europa M65 de los 2.000 obstáculos. Me lo dijo César Pérez al acabar la carrera, que lo había batido (7:25.10, el 5 de junio). Aquello me hizo ir al campeonato de España a mi tierra, Málaga (18 de junio), con una ilusión enorme a mejorar esa marca. Hice lo que nunca hago yo, correr con el crono, cuando yo siempre lo hago por sensaciones, quería conseguir ese récord del Mundo y al final salió con 7:10.25".

Francisco disfrutó mucho ese momento "con unas sensaciones indescriptibles, en mi tierra de origen, era algo que yo no había sentido nunca, venía a felicitarme mucha gente y estaba como en una nube".

Esta temporada Francisco, como otras, ha empezado tranquilo, cumpliendo con su club cuando toca, pero renunciando a los campeonatos individuales que se han aglutinado en otoño "porque no estaba en condiciones para dar lo mejor, he luchado para el club y los compañeros, pero prefiero no salir de mi rutina. En principio quiero centrarme ahora en la pista cubierta en 3.000 metros y luego quiero intentar buenos registros al aire libre en 3.000 y 5.000 metros. Eso sí, lo que quiero centrarme sobre todo es en el cross que pueda hacer y en verano en los 3.000 obstáculos", nos cuenta Francisco que nos confiesa que le gustaría que la RFEA pudiera montar un buen control "para los máster destacados como César, Curro… y que entre todos pudiéramos mejorar nuestras marcas… pero fuera no me planteo ir a ningún campeonato fuerte, e incluso a los nacionales, si no voy acompañado por la familia o algo así, pues me plantearía ir y sólo a cosas muy puntuales", nos apunta este hombre, de discurso cabal y pausado, cuyo principal objetivo a nivel social es: "Procurar que la gente sea mejor, que se dé importancia a la familia, que muchos jóvenes no se abandonen y llenen su vacío, en definitiva cambiar las perspectivas de la vida".

Por último, este hombre sueña con "seguir toda la vida en esto hasta que le cuerpo acompañe, hacer muchos amigos y fomentar que la gente lleve una vida sana como yo he llevado, porque yo sigo muy bien de salud, con las articulaciones bien, pasando los obstáculos saltando y cuando llegue el momento de que haya que apoyar las manos para saltarlos, pues a otra cosa". Y lo dice un hombre que corría como júnior en torno a los 15 minutos en los 5.000 metros y que bajaba de los 4:00 en 1.500 metros, aunque no guarda datos exactos, por tanto, un buen júnior de aquella época.

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