Real Federación Española de Atletismo







 martes, 14 de septiembre de 2021   ENTREVISTA WEB 101/2021
Adrián Ben, conspicuo competidor

Por : Emeterio Valiente


Reflexionemos: tiene Adrián el aura inherente a los grandes campeones: ésos a los que estamos deseando ver en acción cuando llega el gran momento, con independencia de cómo haya transcurrido la temporada. Seguramente no planeará nunca batir un récord con la ayuda de dos liebres y condiciones ideales, cuando bata una plusmarca será porque el segundo le ha apretado hasta el final; lo suyo es el cara a cara el día D a la hora H; mientras la inmensa mayoría de atletas alberga dudas más que fundadas sobre sus posibilidades de ser campeón olímpico, Adrián lo tiene cristalino, bendita duda la suya sobre si será en 800 o 1.500m. Hagan sus apuestas.

El orgullo de Viveiro ha saldado sus dos primeras apariciones en campeonatos de rango universal con sendas plazas de finalista, hazaña inédita entre los nuestros en este siglo; puestos a categorizar alegrías, Adrián analiza, "creo que han sido experiencias muy diferentes. En el Mundial de Doha lo de meterme en la final era menos esperado, por lo que fue una gran alegría y ahora en Tokio, dos años después y tras una temporada parado por lesión, quería volver a estar ahí y trabajé muy duro para poder conseguirlo, por lo que sentí mucho más orgullo, pero también alegría".

Al evento qatarí acudió con la mínima 'raspada', apenas dos centésimas de margen, y a la cita nipona, si bien ya había acreditado unos notables 1:44.18, no se hallaba su prestación entre las diez primeras; todo lo anterior nos lleva a proclamar que el rapaz gallego tiene un gen competitivo especial y con apenas parangón que le hace crecerse en la gran competición, pero, modesto él, le quita hierro a su virtud, "yo simplemente me limito a hacerlo lo mejor que puedo. Si las marcas personales fueran decisivas y marcaran el resultado, mandarían las medallas a casa antes de competir. Por suerte, eso no es así y cada competición es un mundo, por ello las intentamos trabajar lo mejor posible Arturo (Martín) y yo".

Llama sobremanera la atención el que la tipología de Adrián no se corresponde con la del ochocentista tipo, en no pocas ocasiones alguien altísimo, con piernas infinitas, capaz de correr en 45s los 400 y de alcanzar la campana por debajo de los 50 segundos. En contraste, nuestro protagonista acreditó 13:45 sobre 5.000m con 20 años y en su primer año como sub-23 entró en el top-ten del Europeo de cross de Tilburg, Comenta Adrián cómo consigue plantar cara a los amos de la prueba, "creo que se ve bastante claro que no soy el ochocentista tipo (risas), yo preparo el 800 por arriba, porque vengo de hacer 1500; es verdad que mi 400 no es tan potente como el de algunos, sin embargo creo que aguanto muy bien el ritmo si no sobrepaso desmesuradamente mi umbral láctico; tengo que seguir mejorando para ser capaz de bajar cada vez más ese primer 400 y conseguir una gran marca".

Solventadas, con el oficio de un veterano que no es, las series (3º con 1:45.30) y las semifinales (4º con 1:44.30) la casualidad quiso que la final olímpica coincidiera con su 23º cumpleaños, lo que seguramente incrementaría desde el 100 al 120% su motivación para brillar ese día. "no me considero alguien que crea en las señales, pero el día de la semifinal me pasaron unas cuantas cosas a lo largo del día que me hicieron pensar: "esto es muy raro, parece que hay algo que quiere que corra la final si o si, entre ellas estaba que, aun teniendo la calle 5 de salida, me habían dado el número 4, el día de la final y de mi cumpleaños; y puede que eso me diera un plus de motivación, y tranquilidad, que necesitaba".

Su aproximación aeróbica al 800 le podría haber generado aún mayores réditos si no hubiera habido hasta ¡3! días de descanso entre semifinal y final "es verdad que, a diferencia de mis rivales, mi fuerte es la poca recuperación entre carreras; creo que el 'míster' es el mejor entrenador del mundo preparándonos para eso, por lo que te diría que sí, que mejor un día de descanso solo, pero tampoco es algo que me importase, habíamos entrenado muy duro y no quería perder esa oportunidad".

Combina Adrián de forma magistral una genuina humildad en su parlamento con una mentalidad ganadora pocas veces conocida y le inquirimos acerca de ese maravilloso equilibrio "en estos JJOO se ha visto la importancia de tener una buena salud mental y creo eso se consigue rodeándote de un ambiente sano y positivo. Tengo la suerte de contar con unos padres que me quieren y me apoyan, un entrenador que me transmite calma, un pueblo que me anima siempre que lo necesito y amigos que siempre están ahí. Siempre que hablo soy sincero, y si los nombro es porque los llevo conmigo cuando corro".

El plus de resistencia del que hace gala lleva a pensar que la distancia de los 1.000m quizá fuera la que, a día de hoy, se adaptaría mejor a sus cualidades, "la verdad es que no lo sé, pero de pequeño era una prueba que me gustaba mucho practicar. Un plus que jugaría a mi favor es lo que hemos comentado sobre los atletas con ese 400 fuerte, ya que los últimos 200m les costarían un pelín más que a mí".

Pocas veces, si alguna, ha sido tan evidente que un atleta ya consagrado en una especialidad, como es su caso en el 800, brillará, tarde o temprano, en otra disciplina, los glamourosos 1.500, de donde viene y adonde regresará; mientras llega el ansiado momento, le preguntamos sobre sus preferencias, pero no cae en la ingenua trampa, "me gustan las dos por igual, simplemente a veces me apetece hacer una y otras veces la otra; por ejemplo, en la pasada pista cubierta me sentí más cómodo en el 1500 porque venía de una lesión y apenas tuve tiempo de poder entrenar algo rápido y, sin embargo, en la temporada de aire libre ha sido en 800 donde más cómodo me he sentido".

A la hora de elegir evento para la gran competición anual, le sondeamos sobre el hecho de que el 800 ofrezca solo ocho plazas de finalista frente a las más generosas 12 del 1.500 pero, habiendo sobrevivido por dos veces a la exigencia máxima de las dos vueltas a la pista, no es algo que considere relevante, "opino que el 800 es la prueba más difícil de un campeonato, tanto por el sistema de calificación que hay como por la dureza de la carrera en sí, pero aún así no es algo que creo que vayamos a tener en cuenta para elegir prueba, de lo contrario ya lo habríamos hecho".

Como los más grandes, Adrián continuó su temporada después del éxito olímpico con tres competiciones en Lausana, Paris, y Chorzow y el récord nacional de 1:43.65 en el radar; en todas ellas demostró 'estar en la pomada', con una mejor marca de 1:45.40 en París, pero le preguntamos si el hecho de tener que prepararse lejos de su cuartel general capitalino le restó posibilidades, "creo que mi estado de forma era muy bueno, yo me encontré bien, pero no salió la carrera que yo me esperaba en Lausana por lo que me trastoco un poco los planes y no la leí bien; en París entre el poco descanso y el viaje, sí que me sentí cansado, pero terminé contento porque aún así creo que conseguí hacer una buena marca".

Su modestia no es óbice para ser consciente de que las palabras de todo un finalista olímpico pueden llegar a influir y mucho y ahí emerge su desinteresada lucha en pos de la construcción de unas pistas de atletismo en el entorno de la extensa comarca de A Mariña, "somos una zona de 100.000 habitantes y es triste ver que la pista más cercana está a 100 kms. Me gustaría ver cómo se practicarían otros deportes si no tuviesen los balotes o los campos que son necesarios para ello, sería inviable…pues esto es lo mismo. Algunas personas piensan que las pistas se van a construir para mí, y no es así, las pistas son para que todos los niños y mayores de A Mariña puedan probar o seguir practicando este maravilloso deporte, el cual creo que nutre deportiva y culturalmente a todo aquel que lo hace".

El 800 en España goza de una salud que quizás sea la mejor de su historia con media docena de atletas capaces de descender de la icónica cota de los 1:45 y le pedimos que nos retrate a sus principales oponentes patrios e identifique al más proceloso de batir,"el 800 está en un estado de forma enorme, y creo que tanto mis compañeros como yo lo estamos demostrando en forma de bonitos duelos y grandes marcas. Es algo que nos hace mejores a todos. No te puedo decir cuál de ellos es más difícil de batir, cada uno tiene cualidades diferentes para cada carrera: Saúl es el que mejor marca tiene y el de más experiencia, Pablo es el más rápido de todos en una carrera táctica, Javi (Mirón) tiene mucho desparpajo y viene mejorando mucho, Álvaro, si da con la tecla, se posiciona muy bien y Mariano, es la moto, si abre gas tiene un cambio largo y fuerte".

Cómo será el nivel que demostró Adrián en Getafe que batió a todos ellos para hacerse con su primer título nacional absoluto, en cualquier distancia, tras sus dos iniciales bronces y dos subsiguientes platas; su oro estival certifica la remontada del 800, que llevaba un 0-2 en contra frente al 1.500 pero ha sabido reaccionar, "siempre qué compito es para ganar, algunas veces sale bien y otras menos bien, pero intento darlo todo siempre que piso la pista. Lucharé por conseguir el oro en todos los campeonatos de España".

La trayectoria de Adrián hace añicos la clásica teoría de que un atleta empieza en una distancia y paulatinamente va subiendo de distancia. La nueva joya de Adidas inició su bagaje internacional afrontando los 2.000m obstáculos del Mundial Juvenil de Cali 2015 donde se ubicó 6º para recalar después en el 1.500, donde atrapó el bronce del Europeo Júnior de 2017 en Grosseto. A estas alturas de la película sería redundante glosar las circunstancias que rodearon su paso al 800 si no fuera porque nos regala una frase para enmarcar, "son distancias que vas probando y con el tiempo vas viendo dónde encajas mejor; cuando preparé los 2.000 obstáculos del mundial sabía, y quería, que iba a preparar el 1.500 la temporada siguiente, pero tenía buena marca para luchar por un buen puesto y al 800 llegué después de un gran chasco en el Europeo sub23 de 1.500 en Gavle. A veces no somos nosotros los que elegimos la prueba, sino que es ella la que nos elige a nosotros".

La 'otra carrera' de Adrián es la de Fisioterapia, que empezó a estudiar nada más aterrizar en Madrid, hace ahora un lustro, "elegí estudiar Fisioterapia en parte para ser capaz de entender mejor mi cuerpo. El camino ha sido difícil por diversos motivos y ahora estoy en una nueva universidad, la Camilo José Cela, la cual me apoya muchísimo y me permite compaginar los estudios con entrenamientos, algo que antes se me hacía inviable. Mi intención es ir poco a poco, aprendiendo todo lo que debo saber para ser un gran profesional en ese ámbito. No tengo prisa, mi idea es ir desarrollándome tanto como atleta como fisioterapeuta".

Su determinación y mentalidad evocan a las de Fermín Cacho, campeón olímpico de 1.500 a sus mismos 23 años, hazaña que ya tiene el gallego entre ceja y ceja, "el oro de Fermín es un hito en la historia de nuestro deporte, así que seguiremos trabajando muy duro para conseguirlo; su carrera me gusta estudiarla para ver qué tipo de estrategia siguió y qué hacer si algún día me veo en esa situación; en cuanto a un posible oro olímpico, me es indiferente en qué prueba fuese, ya que cumpliría mi sueño, que es ganar esa medalla de oro".

Similarmente a lo que acontece con otros grandes campeones, la pista cubierta no llama poderosamente su atención, aunque sí le gusta probarse en ella, "Arturo le da más importancia al aire libre, y yo opino lo mismo, así que la utilizamos para ir entrenando en competición, pero sin dejar de lado seguir sumando con cada entrenamiento".

No quedan más de 10 meses para el Mundial de Eugene, pero aún el tándem entrenador-atleta debe reunirse para fijar el objetivo del 2022 y confirmar si seguirá su especialización en el 800, "no puedo asegurar nada aún, después de estas vacaciones nos sentaremos juntos y haremos una valoración de la temporada que viene para comenzar a montar la estructura, aunque estoy seguro de que Arturo ya la tiene clara, y lo que él dice va a misa".

El hecho de haber alcanzado la gran final en sus dos apariciones de rango mundial supone que el listón está muy alto, pero confía en saber gestionar las vacas flacas si estas llegasen, "claro, parece que por llegar a dos finales seguidas ya me voy a meter en todas siempre que compita. Desde luego, trabajaré para que así sea, pero Arturo también nos prepara para saber lidiar con el fracaso. Mi objetivo ahora es mejorar este 5º puesto de Tokio, es un objetivo difícil y ambicioso pero también lo era mejorar el 6º de Doha, así que ¡vamos creer e ir a por todas!

Da gusto escuchar el respeto, la confianza, la gratitud y la admiración que la perla del F.C. Barcelona profesa a su mentor y nos comenta dos grandes momentos vividos a su vera, "en Doha, cuando íbamos caminando hacia la cámara de llamadas le dije que estaba bastante nervioso y Arturo me contestó: "relájate y disfruta: hoy eres el chico que se coló en una final, pero a la próxima ya serás el chico finalista. Me ilusionó y me tranquilizó. Otra buena anécdota fue después de clasificarnos para la final en Tokio. Le dije que estaba algo intranquilo porque me veía con capacidad para estar cerca de las medallas, le pregunté si él no estaba nervioso y sus palabras fueron: "Adri, yo ya he cumplido mi sueño de tener un finalista olímpico, sé que la final va a salir bien". Esas palabras me dieron un subidón y poder devolverle todo lo que él me da día a día fue y es una alegría inmensa. Además, tiene alguna frase que yo ya interiorizo como mía: 'ni antes éramos tan malos, ni ahora somos tan buenos'. Arturo es el pilar maestro de nuestros éxitos".

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