Real Federación Española de Atletismo





 miércoles, 16 de septiembre de 2020   ENTREVISTA WEB 88/2020
David Canal: "Múnich 2002 fue mi mejor momento deportivo, y se lo dedico a Aurora, mi mejor logro personal"

Por : Antonio Aparicio


En apenas 10 años, el cuatrocentista David Canal Valero (Barcelona, 7-dic-1978) acumuló una cosecha histórica de éxitos pioneros para la velocidad española. Ese portento precoz al que descubrieron para el atletismo corriendo tras un autobús ya descolló internacionalmente como júnior. Desde entonces, sus logros en la prueba individual rivalizaron en trascendencia con sus contribuciones a un 4x400m al que lideró durante todo ese tiempo y condujo a sublimarse repetidamente "a pesar de tener unas marcas inferiores a los demás equipos". Sin embargo, al poco de haber dado un nuevo salto de calidad en el invierno de 2005, el catalán afincado en Valencia tuvo una hija con su pareja de entonces (también velocista internacional) y, de pronto, su proyección empezó a caer en picado, hasta desembocar en una retirada prematura.

Con 26 años, su doble faceta como atleta de élite y como persona se encontró con unas exigencias desmesuradas a las que no supo o no pudo hacer frente; máxime porque, según nos explica en esta entrevista, sintió que necesitaba un apoyo moral que su entorno no le proporcionó. Hoy, afortunadamente, David es una persona renovada que nos habla con orgullo de sus principales proezas atléticas y del espíritu de equipo que instauró con sus compañeros del relevo largo; que valora el papel que tuvieron en su carrera personas como Antonio Andrés, Toni Puig o su descubridor Juan Pedro Martínez (“que me ayudó a llegar donde llegué”); y que, feliz con su nueva familia y con sus retos laborales, no descarta en un futuro reconciliarse plenamente con el atletismo compitiendo como veterano con la ambición de siempre… y con un sentimiento más agradecido que nunca.

David, recuérdanos tus inicios. ¿Cómo y por qué empezaste a practicar atletismo, y concretamente velocidad? ¿Tuviste algún ídolo o referente?
La verdad es que todo fue cuestión de suerte. [Me gustaba correr y] siempre prefería ir corriendo detrás del autobús que iba desde mi colegio hasta mi casa. Y un día dio la casualidad de que en él iba un entrenador del Club Gimnàstic Barcelonés (CGB) y me animó a ir al estadio Serrahima a entrenar.

Empezaste a despuntar internacionalmente como cuatrocentista ya de júnior, con ese 7º puesto en el Mundial Sub-20 de 1996, esos récords de la categoría todavía vigentes en 400m (45.93) o 4x400m (3:06.95) y, sobre todo, ese histórico doblete en 400m y 4x400m en el Europeo Júnior de 1997. ¿Qué supusieron para ti esos éxitos precoces, y especialmente los oros de Liubliana?
Realmente, hasta más adelante no llegué a valorar lo que hice de júnior, ya que empecé a practicar el atletismo a finales de la temporada 94 como cadete de último año y, con tan poca trayectoria y experiencia, no lo valoré en su momento como se merecía. Eso sí, el oro de 4x400 fue un momento muy especial.

Tampoco tardaste en explotar ante el gran público. En el Europeo de 1998 no sólo fuiste 7º y firmaste el actual tope nacional sub-23 (45.20) en la prueba individual, sino que, junto a Antonio Andrés, Juan Vicente Trull y el malogrado Andrés Martínez, sellaste la primera medalla al aire libre para la velocidad española con ese bronce (¡por sólo 1 centésima!) en 4x400m (3:02.47, entonces récord de España). ¿Cómo viviste esa prueba y esa apoteósica última posta en Budapest?
Solo pensé en lo que se habían esforzado mis amigos en sus respectivas postas. Nos unió un vínculo especial desde el principio, y marcó la manera en que debían sentirse los integrantes de un equipo. Y así lo seguí haciendo con los futuros integrantes de nuestro 4x400. Siempre hemos sido capaces de multiplicarnos a pesar de tener unas marcas inferiores a los demás equipos.

Efectivamente, luego vino toda una colección de éxitos adicionales con el relevo largo; especialmente esos puestos de finalista en los Mundiales de Edmonton 2001 (6º, tras otro récord nacional en semifinales que duró muchos años; 3:01.42) y París 2003 (5º), así como ese nuevo bronce en el Euroindoor de Viena 2002 (con 3:06.60, entonces récord bajo techo). ¿Cuáles de esos logros valoraste más, y por qué?
Todos fueron especiales ya que cada uno fue pionero e histórico, pero quizás el que más valoro es el de Edmonton, ya que también supuso la retirada de Antonio Andrés. Fue la última bala de una persona que me ayudó mucho a integrarme en la selección, y eso supuso el inicio de una nueva etapa en el 4x400.

El denominador común de todos esos equipos eras tú, ya que tus compañeros (a veces procedentes de otras pruebas, como el ochocentista Antonio Reina o el vallista Iván Rodríguez) solían variar bastante. ¿Te sentías cómodo en ese papel de líder del 4x400m, o te habría gustado contar con un bloque más homogéneo y sólido de cuatrocentistas puros, como actualmente tiene España?
Siempre me he sentido orgulloso de cada uno de mis compañeros de relevo. Siempre he sentido máxima solidez y esfuerzo en cada uno de ellos, porque sabía que lo darían todo en la pista. Siempre he conseguido que fuéramos uno en el relevo, corriese quien corriese.

¿Cómo ves al relevo largo español en la actualidad (de nuevo dirigido por un tal Toni Puig…)? ¿Crees que los Lucas Búa, Samuel García, Óscar Husillos, Bernat Erta y compañía tienen potencial para alcanzar cotas aún mayores que las logradas hasta ahora?
Toni es un grandioso entrenador y seleccionador, muy inteligente y un fantástico estratega. Yo pienso que, con las marcas que tienen, si consiguen sentir lo que nosotros sentíamos, sin duda lo lograrán.

Tu primera medalla individual la lograste en el Euroindoor de 2000 con 46.85, sólo superado por el sorprendente búlgaro Iliya Dzhivondov (46.63). ¿Cómo recuerdas esa plata de Gante?
Fue mi primera medalla individual absoluta y, por tanto, fue especial. Yo era superior, pero en pista cubierta la calle libre es determinante...

Pero seguramente, tu mayor éxito fue la plata en el Europeo de Múnich 2002, que sigue siendo la única medalla al aire libre para un cuatrocentista español. ¿Qué nos cuentas de esa actuación, en la que sólo cediste ante el gigantón alemán Ingo Schultz (subcampeón mundial en 2001), pero venciste a los vigentes campeones del mundo y de Europa en pista cubierta (Daniel Caines y Marek Plawgo, respectivamente)?
Esa medalla es la más importante de mi carrera y el mejor momento de mi carrera deportiva, y quiero dedicárselo a mi actual mujer Aurora Tetuán, porque ella es mi mejor logro personal. Al igual que la medalla supuso un antes y un después en la velocidad española, ella para mí lo supuso en mi vida personal y le estaré siempre muy agradecido.

En la final de Múnich, además, firmaste tu mejor marca de la temporada (45.24… después de tres carreras); algo que no siempre conseguías en los grandes campeonatos. ¿Fue la cita a la que llegaste en mejor forma, o hubo otras en las que estabas igual o mejor pero no te salieron tan bien las cosas?
En todas llegaba bien. Lo que ocurre muchas veces son circunstancias ajenas a ti y en ocasiones no siempre salen las cosas, pero conseguí 5 medallas consecutivas en los Europeos [Budapest'98, Gante'00, Viena'02, Múnich'02 y Madrid'05], así que tan mal no salió (sonríe).

Tu última gran medalla la obtuviste en el Euroindoor de Madrid 2005 (plata con 46.64), donde solo cediste ante el irlandés David Gillick dos semanas después de haber desbancado por fin a Cayetano Cornet como plusmarquista nacional bajo techo en esa misma pista (con 45.93). ¿Qué sensaciones tuviste durante y después de esa carrera?
Mucha rabia al principio, porque el choque con el atleta ruso [Dmitriy Forshev] me privó del oro. Luego, poco a poco, te das cuenta del valor que tenía.

Cornet no pudo lograr ninguna medalla al aire libre, pero tú no pudiste emular sus dos podios en Mundiales de pista cubierta; aunque fuiste 4º en Lisboa 2001 y acariciaste alguna que otra final más (sobre todo en Budapest 2004, e incluso en Maebashi 1999). ¿Crees que tenías nivel para haber sido medallista mundial? ¿Te dolió no haberlo conseguido?
Desde luego, pero como he comentado antes, el 'indoor' es complicado. Aunque en Budapest no corrí la final [de 6], quedé 8º, que es puesto de finalista. Además, esas gestas ya las había hecho Cornet, y yo me he especializado en lograr gestas que aún nadie había hecho. Incluso actualmente hay cosas que aún nadie ha podido repetir, como el ser doble medallista de oro europeo júnior [en velocidad], o como único en conseguir medalla en Campeonato Europeo absoluto en 400 al aire libre... También he sido el único atleta español en conseguir una medalla en 5 campeonatos de Europa absolutos, tanto indoor como al aire libre, de manera consecutiva; el atleta hombre más joven en participar en un Mundial, etc...

También fuiste semifinalista en dos Mundiales veraniegos, disputaste dos JJ.OO. (2000 y 2004, donde doblaste 200m y 400m)… ¿Alguna otra espinita que se te quedara clavada durante tus años al máximo nivel, o en general estás satisfecho con lo que conseguiste, tanto en medallas y resultados como en marcas?
Quizás conseguir algo más en otro Europeo [al aire libre], pero era complicado porque en nuestra época eran cada 4 años y, al ser la competición más importante del año, el nivel era altísimo. Ahora son cada dos años y muchas veces coincide con los Juegos Olímpicos; y muchos de los grandes atletas prefieren no ir al Europeo para prepararse mejor de cara a la cita más importante.

Aunque seguiste corriendo los 400m hasta 2009 y compitiendo dos o tres años más, tu nivel se resintió claramente a partir de la plata en Madrid 2005 (justo el año en que estrenaste paternidad), y ya no pudiste recuperarlo. ¿Qué pasó en ese tiempo, y qué enseñanzas sacaste de los malos momentos?
Cuando en una relación no hay entendimiento ni comprensión y se juntan la paternidad con el deporte profesional, si no tienes al lado a una persona que te apoye y valore tu trabajo, al final pasa factura. La situación hizo que me lesionara de gravedad y me desmotivase completamente para seguir dedicándome profesionalmente al mundo del atletismo.

Por último, háblanos un poco de a qué dedicas tu vida actualmente, de cómo vives hoy día el atletismo, y qué planes tienes para el futuro…
Actualmente me dedico a la preparación personal de deportistas que tienen retos y ambiciones personales, sean del deporte que sean. Aparte, soy el entrenador del equipo de fútbol de la universidad ESIC de Valencia.
Si alguna vez en el futuro me replanteara el volver a pisar las pistas, sería para intentar conseguir un gran título en mi categoría de veterano para poder dedicárselo a mis hijos David Canal Jr y Sheila y a la persona que más ha hecho por mí en esta vida, y así compensar un poco todo lo que me ha ayudado en estos últimos años a superar mis peores momentos y a ser lo que soy hoy como persona: mi mujer Aurora Tetuán.

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