Real Federación Española de Atletismo





 miércoles, 20 de mayo de 2020   ENTREVISTA WEB 44/2020
Pablo Torrijos: "Ojalá pueda seguir saltando 17 metros con más de 40 años"

Por : Antonio Aparicio


"Nunca pensé que llegaría donde he llegado", nos confiesa Pablo Torrijos Navarro (Castellón, 12-mayo-1992), quien, a sus 28 años recién cumplidos, admite sentirse "más pensativo" en esta época de confinamiento en su tierra, y se muestra agradecido ante la oportunidad de poder reflexionar más detenidamente sobre su destacada trayectoria. El plusmarquista nacional de triple salto es historia viva de nuestro atletismo, con su triple ración de récords por encima de los 17 metros que inició hace 5 años derribando por primera vez esa barrera que parecía insalvable para un español; que continuó a los pocos días colgándose una histórica medalla internacional; y que cerró (de momento) el pasado invierno gracias a un ilusionante ajuste en la carrera que le hace atisbar "nuevos horizontes" en su carrera deportiva.

En esta interesante e introspectiva entrevista, el castellonense que entrena en Madrid a las órdenes de Juan Carlos Álvarez (tras haberse formado con Claudio Veneziano) nos cuenta cómo ha vivido sus asaltos a toda esa combinación de barreras métricas y psicológicas (los 16 metros, los 17 metros… y a partir de ahora sus nuevas metas). Asimismo, 'Torri' nos habla de su filosofía y cualidades como atleta, de las lecciones que extrajo ante esos otros saltos sobre 17 metros que el viento invalidó por poco, del que fue gran punto de inflexión en su carrera, de las dos veces que ha llorado de tristeza después de una competición (incluida una "espinita" aún por sacar), de sus muchos sueños que aún no ha conseguido, o de sus referentes de longevidad a quienes le gustaría emular.

Pablo, cuando aún no habías cumplido los 19 años, ya lograste una medalla de bronce en el Campeonato de España de pista cubierta de Valencia 2011, con 16,16 en el último intento. ¿Cómo valoraste entonces el haber superado por primera vez los 16 metros? ¿Tuvo tanta importancia o más que ese primer podio absoluto?
Recuerdo que ese día estaba muy motivado; jamás me había sentido así. Ha sido mi mejor competición de siempre. En cada salto iba batiendo mi marca personal [15,66, 15,88, 15,98], hasta llegar a los 16,16 en el último intento. Habría supuesto récord de España júnior 'indoor' de no ser porque, en la misma competición, Vicente Docavo había saltado 16,61 como récord que todavía continúa vigente. Fue un momento muy bonito y especial para mí, sobre todo por superar la barrera de los 16m, que era mi gran éxito ese día. Tengo grandes recuerdos de esa competición y las semanas posteriores en que estábamos en una nube, tanto Vicente como yo. ¡Mejoramos nuestra marca por más de medio metro!

A partir de ahí, alcanzar los 17 metros parecían palabras mayores, como asignatura pendiente para el triple salto español durante toda su historia. ¿Soñaba aquel chaval júnior de Castellón con que podría conseguir ese hito? ¿Lo veías como una meta realista?
Para nada. Podría vanagloriarme diciendo que sabía que conseguiría esa marca y que era mi objetivo, pero no es así. Nunca pensé que llegaría donde he llegado. Siempre he sido muy realista, pero también muy trabajador y cabezón. Nunca pensé que podría llegar a esas marcas y resultados, pero año tras año iba creciendo deportivamente, y sí que iba poniéndome metas más ambiciosas y luchando muy duro por ellas. Creo que ha sido un proceso natural; ir creciendo y mejorando poco a poco, pero nunca pensando que llegaría a saltar lo que he saltado, ni mucho menos.

Poco a poco te fuiste acercando a esa gran barrera y, en 2014 (el año en que quedaste 8º en el Europeo de Zúrich), volaste en el Nacional de Alcobendas hasta 16,87, que a día de hoy permanece como récord de España sub-23. ¿Te sorprendió ese registro, o ese verano ya sentías que los 17 metros podían ser una realidad?
Creo que 2013/14 fue mi año de ver que podía llegar a ser alguien en el atletismo. En 2013 gané mi primer título absoluto, también en Alcobendas, y llegué a 16,71 ventosos (+3,8). Fue un punto de inflexión en mi carrera, y decidí que en la siguiente temporada apostaría más por el atletismo; comenzar a doblar entrenamientos, a cuidarme más, etc. En pista cubierta de 2014 ya conseguí 16,55, y estaba convencido de que en verano mejoraría y acudiría al Europeo absoluto en Zúrich. En ese Nacional de Alcobendas llegaba muy en forma y motivado, así que sabía que realizaría una gran marca y que podría estar cercana a los 17m, ya que 4 días antes hice 24,00m en pentasalto con 8 pasos (un ejercicio muy específico para los triplistas y que nos da mucha información). Con esa marca, sabía que estaba listo para acercarme a los 17m si las condiciones eran ideales. Después llegó Zúrich, donde debía refrendar esa marca con un buen resultado internacional y conseguí hacerlo, así que sin duda fue mi temporada de "saltar" a la élite.

Y entonces llegó el invierno de 2015, empezando por aquel histórico tercer intento de 17,03 en el Nacional bajo techo de Antequera. ¿Cómo viviste ese concurso y qué supuso para ti romper al fin el tope de los 17 metros?
Como he dicho, el punto de inflexión fue el Absoluto de Alcobendas en 2013 y, a partir de ahí, me convencí de que debía "currármelo" e intentar ser profesional y vivir del atletismo, que era mi gran sueño, ya que es lo que me apasiona. Una vez acabó la temporada de 2014 con los 16,87 y el buen resultado de Zúrich, teníamos claro (junto a Claudio Veneziano, mi entrenador entonces) que el siguiente objetivo eran los 17m e intentar una medalla internacional. Todo salió genial. En Antequera estaba confiado sobre realizar una gran marca e intentar los 17m, pero sin obsesionarme, porque las barreras psicológicas son durísimas de superar y pueden suponer un peso extra en la mochila que te impida conseguirlas. Las sensaciones son indescriptibles, pero la noche antes no podía dormirme de la emoción; por dentro sabía que batiría la barrera de los 17m al día siguiente. No tengo palabras para explicar esa sensación entre nerviosismo y una seguridad muy grande. Al día siguiente, pude romper la barrera y fue sencillamente espectacular. Ver las caras de la gente, la alegría compartida de que por fin un español rompía esa barrera… es una de las mejores cosas que me llevaré del atletismo cuando me retire. Siento que, aunque sea yo quien rompí esa barrera, lo hice también por todos los triplistas que soñaron y lucharon por conseguirlo.

A las dos semanas escasas, refrendaste tu gran momento sumando otro centímetro a tu récord nacional (17,04) para colgarte tu primera gran medalla en el Europeo 'indoor' de Praga (sólo por detrás del ex campeón olímpico Nelson Évora). ¿Qué conclusiones y sensaciones te quedaron después de esa plata y ese nuevo récord sobre 17 metros?
A esa competición llegaba muy motivado y con muchas ganas de ser campeón de Europa. Confiaba mucho en mí y quería ser campeón. Ese día acabé un poco insatisfecho, porque quería el oro. Así somos los deportistas; siempre queremos más y analizamos cualquier error cometido con el que podríamos haber mejorado y obtenido un mejor resultado. Por otro lado, también creo que, aunque yo hubiera saltado más, Nelson me habría pasado en el último salto. Es un gran competidor y siempre lo ha demostrado. Es uno de mis ídolos, y verme luchando con él, cuando unos años antes lo veía por la televisión cómo ganaba su título olímpico, ya era un sueño para mí. Al verme allí consiguiendo una plata (más el resultado de Zúrich) hizo que me convenciera todavía más de que había tomado una buena decisión al apostar por el atletismo, y que quería seguir creciendo. Fue como abrir nuevos horizontes y verme capaz de cosas que jamás hubiera imaginado.

Aunque tuviste que esperar 5 años para registrar otro +17 válido, en los últimos veranos acariciaste la barrera numerosas veces; sobre todo en ese Nacional de Getafe 2018 donde firmaste tu tope al aire libre (16,98) tras haberte ido a unos espectaculares 17,23 con viento ligeramente 'ilegal'. ¿En qué medida te dieron rabia esos +2,2 m/s, y qué lecciones positivas sacaste de ese gran registro? A pesar de que pueda fastidiar un poco que la marca no fuera legal, esa temporada ya estaba acostumbrado [risas]. En Soria, en la final de la liga de clubes, ya salté por encima de 17 (17,02) con viento ligeramente ilegal.

Con el tiempo, he aprendido a analizar mejor las competiciones y situaciones, y a sacar siempre lecciones positivas y cosas a mejorar. El viento ilegal no es algo que dependa de mí. No lo puedo controlar, así que es mejor no pensar en eso. Mi objetivo es saltar lo mejor y más lejos posible. Si después el anemómetro marca un viento superior a 2.0, eso escapa de mi control y no puedo resignarme por ello. De esos 17,23 me quedo con la sensación de caer tan lejos y sentir que hice un buen salto, con muy buena ejecución técnica. Es lo que estaba buscando en ese momento y lo conseguí, así que salí de la competición con "hambre" de hacer legal ese salto en Berlín. Desgraciadamente, no me salió y supuso un palo.

Y el pasado 1 de marzo llega el Nacional de Orense y, para cerrar la temporada de pista cubierta, te destapas al fin con ese nuevo récord (y mínima olímpica) de 17,18. ¿Cómo viviste ese apoteósico último intento desde su preparación hasta su celebración, y cómo valoras esa marca con el paso de las semanas?
La temporada de pista cubierta fue espectacular, de principio a fin. Comencé con 16,75m en Boston, que suponían, por mucho, mi mejor comienzo de siempre. Tanto 'Juancar' como yo estábamos convencidos de que este invierno iba a realizar una gran marca; todos los parámetros entrenando lo indicaban. Creíamos que iba a salir antes, como pudo ser en Lievin, pero no se dio (16,83). Creo que competí mal para mi estado de forma. Tras Lievin y Madrid, decidimos "jugárnosla" y poner 2 pasos más de carrera de cara al Nacional [de 18 a 20]. Estaba muy rápido, y sentía que podía explotar más mi velocidad con dos pasos más. Tras haber cancelado el Mundial indoor de Nanjing, decidimos que podíamos usar el Nacional para probar la nueva carrera, y así ver si funcionaba de cara al verano y los JJOO. Sin saberlo, funcionó muy bien y, desgraciadamente, fue el último salto oficial de este 2020… al menos de momento.

¿Cuáles fueron los principales factores que te impidieron volver a franquear los 17 metros en estos cinco últimos años, antes de que volvieses a conseguirlo este invierno?
Creo que no ha habido factores que me limiten. Más allá del viento inválido de Soria y de Getafe, creo que he estado muchas veces en condiciones de poder superarlo y por bastante. No me he marcado competiciones en el calendario para realizar un marcón, sino que he optado por ser regular y saltar buenas marcas en muchas condiciones y escenarios diferentes. No he realizado una gran marca en estos años, pero siempre he tenido la sensación de poder hacerla cualquier día. Para mí, eso ha sido más importante que haberla hecho un día aislado. Me ha dado una gran seguridad y me ha hecho ver que, independientemente de no batir mi marca personal, día a día iba creciendo; y que llegaría el día (y llegará) de hacer una grandísima marca.

Como anécdota, diré que en 2017 (donde salté 16,96 en dos ocasiones) realicé un gran salto que fue nulo en el Absoluto de Barcelona; un salto que rondaría los 17,30m y me salió con una gran facilidad.

Al igual que tu entrenador Juan Carlos Álvarez, tienes fama de ser un buen analítico. ¿Sabes por ejemplo cuál fue la distancia real que saltaste en tus tres récords de España, y los centímetros que te dejaste en la tabla en cada uno?
Sí, hemos visualizado y analizado muchas veces los saltos. La distancia real de Praga fue 17,25, la de Ourense 17,24 y la de Getafe 17,37 [perdiendo en tabla 21, 6 y 14 cm, respectivamente]. El salto nulo de Barcelona lo analizó Juancar con los vídeos y salía una distancia de 17,25 a 17,40. No la sabemos exacta. Gracias a los estudios biomecánicos que está realizando últimamente el servicio de biomecánica del CAR de Sant Cugat, disponemos de los datos que nos transmiten información para seguir mejorando.

Y teniendo en cuenta el viento a favor, la velocidad de entrada y otros factores (como lo largo que puedas llegar en cada una de las tres batidas), ¿hasta dónde crees que podrías llegar un día que roces la perfección? ¿Ves factibles los 17 metros y medio, o incluso más allá?
Antes pensaba que para realizar un salto de 17,30 o 40 debía tener la perfección técnica y unas condiciones ideales. Tras esta pista cubierta y Ourense, he vuelto a ver nuevos horizontes en mi carrera deportiva y ya no pienso eso [risas]. Creo que podemos explotar bastante más la nueva carrera que utilizamos en Ourense. Mi objetivo es siempre seguir mejorando y creciendo como atleta. Creo que puedo ser un saltador que esté sobre los 17m de forma estable y luchar por realizar saltos de 17,50. Trabajaré para que así sea y ojalá que pueda demostrarlo.


Contando tu medalla en Praga y las grandes citas de categorías menores, en tu currículo luces nada menos que 9 presencias en finales internacionales, incluido un 5º puesto en el Europeo de Berlín 2018 (donde, con 16,74, te quedaste a solo 4 cm del bronce). ¿En cuáles de esas competiciones te viste con serias posibilidades de medalla, aunque al final tuvieses que contentarte con una valiosa lección para el futuro?
Berlín es una espinita en mi carrera. Llegaba en el mejor momento de mi vida y pensaba en hacer marca personal, e incluso repetir la marca de Getafe. Creo que competí muy alejado de mis posibilidades y que se me escapó una medalla. Soñaba con hacer marca personal y lograr el oro. Finalmente quedé 5º, que me supo a muy poco. Después de esa competición, estaba abatido. Dos veces he llorado de tristeza después de una competición. De júnior una vez y luego, justo al acabar la competición, en el Estadio Olímpico de Berlín. Me costó también sacar una lección positiva de ese concurso, ya que fue bastante doloroso para mí.

Por desgracia, la situación actual entraña una gran incertidumbre a corto plazo. ¿Cómo afrontas lo que queda de año, y con qué objetivos miras hacia 2021?
Una vez suspendidas todas las competiciones importantes, seguimos teniendo objetivos deportivos, aunque no sepamos todavía si podrán ser en competición. He seguido entrenando durante el estado de alarma con una cinta que nos cedió GO fit y con material de pesas que decidí comprarme. Ha sido duro y algunos días me ha costado encontrar la motivación. Cuando iban llegando todas las noticias de cancelaciones, Juancar nos envió un correo sobre la situación y cómo afrontarla de la mejor forma posible.

Vamos a seguir entrenando como si hubiese competiciones para seguir mejorando los niveles de fuerza, velocidad, salto. No podemos parar totalmente. Tenemos que entrenar a nivel específico para seguir mejorando; no solo para este 2020 sino para 2021. Quiero competir este 2020 y buscaremos competiciones, en España o en el extranjero; donde se pueda. En el caso de que no haya nada, programaremos entrenamientos tipo test/competición para valorar el estado físico y el rendimiento. Creo que este 2020, aunque falte algo de motivación, es una oportunidad para seguir mejorando y entrenar sin tanta presión de competiciones, probar cosas nuevas en los entrenamientos, etc.

Y a más largo plazo, ¿qué más cosas te gustaría lograr en el atletismo? ¿Te gustaría volver a superar los 17 metros pasados los 40, como hizo uno de tus grandes referentes, Fabrizio Donato?
Todavía no he conseguido muchos de mis sueños. No pensaba que llegaría donde he llegado, pero una vez que estoy aquí, mis sueños van creciendo y cada día me pongo límites más difíciles, para después trabajar muy duro para conseguirlos. Me gustaría saltar 17,50, ser finalista olímpico, mundial, poder luchar por las medallas (pese a que ahora están más caras que nunca). Muchas cosas… [risas].

En cuanto a la longevidad, siempre he dicho que me encantaría durar muchos años en el atletismo y a un gran nivel. Sé que es muy complicado, pero yo intento cuidarme lo máximo posible para poder disfrutar muchos años más de este deporte. Creo que poder vivir de tu hobby es maravilloso. Cada día voy a entrenar con mucha ilusión y una gran sonrisa. Es lo que más me apasiona ahora mismo. Antes los atletas no duraban tantos años en la élite; pero ahora tenemos grandes ejemplos, como Fabrizio Donato (mi ídolo en el atletismo), pero también otros mucho más cercanos como Patricia Sarrapio y el 'Pájaro', que nos demuestran que se puede rendir y que la edad es solo un número. Ojalá que yo también lo pueda conseguir y estar saltando 17m con más de 40 años. Me gustaría que llegara el día de mi retirada y saber que no pude haber dado más.



Enlaces relacionados:

Historial Deportivo de Pablo Torrijos
Comparte la noticia:





Imprimir esta noticia


































Servicio Oficial diseñado y producido por ATOS España. © Copyright 2020 / RFEA 1997-2020. Reservados todos los derechos.

| AVISO LEGAL | POLÍTICA DE PRIVACIDAD | Ejercicio de derechos ARSOL |