Real Federación Española de Atletismo
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 viernes, 29 de noviembre de 2013   NOTICIA WEB 282/2013
Ayad Lamdassem corre el maratón de Fukuoka

Por : Miguel Calvo (miembro de la Asociacion Española de Estadísticos de Atletismo - AEEA)

Este fin de semana, como cada primer domingo del mes de diciembre, el epicentro mundial de la maratón se sitúa de nuevo en la ciudad japonesa, y los aficionados al atletismo podremos disfrutar de una nueva edición de una de las maratones más clásicas del panorama internacional. En esta ocasión, Ayad Lamdassem será nuestro representante, con la intención de lograr un buen resultado (más con la baja de última hora de Gebre Gebremariam) y con la mirada puesta en el Campeonato de Europa de Zurich (sus 2h09:28 de Londres son mejor marca española del año y mínima para Zurich, si bien, de acuerdo con los criterios de selección establecidos, plaza fija sólo la tienen ganada Javier Guerra, 15 en Moscú, y Carles Castillejo, campeón de España).

Será su cuarto maratón (el segundo en tierras japonesas) desde que hiciera su debut en marzo de 2012 cuando participó en otro de los grandes maratones nipons como es el de Otsu donde realizó 2:14:39. Ya en este año 2013 volvió a intentar la aventura con más éxito (2:09:48 en Londres) que le permitió acudir al Campeonato del Mundo de Moscú donde se vio obligado a abandonar en el km 30 por problemas musculares. Desde entonces, ha enfocado su preparación para este maratón de Fukuoka, habiendo participado en el medio maratón de Glasgow (6 octubre) donde realizó 1:01:59 (muy cerca de tu tope personal 1:01:29 que lograra hace casi diez años) y abandono en las 10 millas Portsmouth, donde el fuerte viento echó al traste sus aspiraciones. Aún así, el pupilo de Antonio Cánovas,, afronta con ilusión esta nueva incursión japonesa con el objetivo de realizar la mínima europea (2:13:00). La prueba, el recorrido y los rivales, invitan al optimismo.



LA MAGIA DE FUKUOKA

Pocos países como Japón reúnen una mezcla tan profunda entre vanguardias y costumbres milenarias, lo que hace del pueblo japonés un lugar de encuentro fascinante, dónde tradiciones y valores como el honor, el valor y el respeto conviven íntimamente ligados con la modernidad más desaforada.

Dentro del amor por las tradiciones, Japón ha adoptado la carrera de maratón como prácticamente una religión más, y su adoración por esta competición hace que el país nipón sea una de las mayores canteras de maratonianos a nivel mundial, y uno de los lugares donde más se respeta y cuida todo lo que tiene que ver con la carrera, desde los numerosísimos corredores de élite que hay, hasta la gran cantidad de populares que cada día llenan las calles de todas las ciudades japonesas.

Yamamoto Tsunetomo, en "Hagakure. El camino del Samurai", una de las obras clásicas de la cultura japonesa, recoge unas palabras de Yagyu, el maestro de la Vía del Sable que enseñaba al Shogun Tokugawa: "Yo no sé cómo superar a los otros. Todo lo que sé es cómo superarme a mí mismo. Hoy, yo soy mejor que ayer, mañana todavía seré superior", al tiempo que se añade que "un verdadero samurai consagra todo su tiempo al perfeccionamiento de sí mismo, de manera que el entrenamiento es un proceso sin fin". Y es que, con ejemplos así, en un país en el que el esfuerzo es algo intrínseco a su cultura, y dónde cada japonés se esfuerza al máximo en cualquier cosa que haga, es fácil entender que la maratón, con sus condicionantes de sacrificio, organización y trabajo que reflejan muy bien el valor del esfuerzo, se haya convertido en una tradición con un gran respeto, hasta el punto de que en la actualidad, detrás de kenianos y etíopes, los rankings están lleno de japoneses, y en cualquier carrera que tomemos del país del sol naciente, la cantidad de corredores con grandísimas marcas es impensable en cualquier otro lugar del mundo.

Situada en el extremo norte de la isla Kyushu - la más meridional de las principales islas de Japón y considerada como la cuna de la civilización japonesa -, el nombre de la ciudad de Fukuoka trae inmediatamente a nuestra cabeza un especial aroma a maratón y una recurrente vinculación con algunos de los más importantes maratonianos que ha dado nuestro atletismo, como sobre todo Diego García, pero también Carlos Pérez, Antonio Serrano, Alberto Juzdado, Abel Antón, Antonio Peña, Óscar Fernández, Julio Rey e incluso Chema Martínez.

Siguiendo la costumbre japonesa de distinguir entre carreras de hombres y de mujeres, la maratón de Fukuoka se disputa exclusivamente en categoría masculina y, lejos de las multitudinarias carreras actuales, se centra exclusivamente en corredores de élite, con unos requisitos sólo al alcance de unos pocos, lo que ha hecho que siempre sea una carrera con muy pocos participantes (2h27:00 ó 1h05:00 en media maratón como mínimas requeridas, si bien se ha abierto un poco más en los últimos años con un grupo B hasta 2h40:00 y 1h10:00).

La carrera se disputó por primera vez en 1947, lo que la convierte en la tercera maratón más antigua de Japón (sólo superada por Lake Biwa en Otsu, que data de dos años antes, o la de Kochi, que se corrió por primera vez en 1946). Así mismo, a nivel internacional es una de las más longevas del mundo, sólo superada en base al número de ediciones celebradas (dentro de las carreras que se siguen celebrando en la actualidad) por el grupo de maratones formado por Boston (1897), Yonkers en Nueva York (1907) o Kosice (1924), y prácticamente a la par de Otsu y Kochi en el mismo Japón, y Belfast (1946) o la maratón Jackie Gibson en Johanesburgo (1946).

Las primeras ediciones de esta maratón tuvieron un formato de serie rotatoria (disputándose en ciudades como Kumamoto, Takamatsu, Hiroshima, Nagoya…), pero siempre con el elemento común de la organización y el patrocinio a cargo del periódico japonés Asahi Shimbun, lo que hace que hablemos de ella como una única competición. En 1951, con motivo de la quinta edición, la carrera se celebró por primera vez en la ciudad de Fukuoka, y a partir de 1959 ya se quedaría en el lugar dónde hoy la conocemos como sede permanente, con la única excepción de 1963, año en el que se viajó a Tokio en vistas a los Juegos Olímpicos del año siguiente.

De la misma manera, en las primeras ediciones la carrera estuvo reservada para corredores japoneses, y 1954 fue la primera vez que se invitó a atletas extranjeros, lo que terminó con la victoria del argentino Reinaldo Gorno ese mismo año, y del finlandés Veikko Karvonen en la edición siguiente. Tras la experiencia, desde 1956 volvió a limitarse a atletas locales, pero pronto se volvió a abrir, adoptando de manera indefinida el carácter internacional con la que la conocemos hoy día.

Entre su granado palmarés, como muestra del nivel con el que siempre ha contado la prueba, destaca la presencia de dos records mundiales logrados en esta carrera, ambos australianos: Derek Clayton con 2h09:36.4 en 1967, que suponían la primera vez que se bajaba en la historia de 2h10:00; y Robert de Castella, con 2h08:18.0 en 1981. Además, el historial de la maratón cuenta con nombres tan ilustres como por ejemplo el campeón mundial Jaouad Gharib (ganador en Fukuoka en 2010); Tsegaye Kebede (2008 y 2009) actual poseedor del récord de la prueba con 2h05:18 en 2009; el malogrado Samuel Wankiru (2007); el emperador Haile Gebrselassie (2006); el campeón olímpico y mundial Gezahegne Abera (2002, 2001 y 1999); el ganador en Atlanta Josia Thugwane (1997); o hasta Frank Shorter, oro en Munich 1972 (con cuatro victorias seguidas desde 1971 a 1974) y lo más selecto de la historia japonesa de maratón.

La historia de Fukuoka, con el ambiente del misticismo japonés que siempre rodea a la maratón, se mezcla de manera inseparable con una de las épocas más gloriosas que ha conocido la disciplina en nuestro país, y como decíamos, algunos de nuestros más grandes maratonianos han escrito una parte de su historia en la lejana ciudad japonesa, dónde hasta en dos ocasiones se ha batido el record de España de la distancia.

La primera de esas ocasiones nos lleva a 1966, año en el que, otros tiempos, Carlos Pérez tomaba la salida en la exótica ciudad nipona junto a un grupo formado por otros 8 corredores extranjeros más y 49 japoneses, de entre los que desde el kilómetro 35 se destacaron el neozelandés Mike Ryan y el japonés Hidekuni Hiroshima, quienes disputaron una durísima pugna que acabó con Ryan (2h14:04.6) como espectacular ganador con una ventaja inferior al segundo sobre Hiroshima (en aquellos años en los que las marcas de maratón se tomaban incluyendo décimas). Por detrás, Carlos Pérez terminaba en la posición número 11, con un registro de 2h17:32.0 que se convertía en la mejor marca española de siempre, al mejorar en casi cinco minutos su propia plusmarca conseguida un par de meses antes en Budapest (en la imagen, entrenando en la ciudad nipona en los días previos con un entrenador japonés tomando tiempos).

El hecho de referirnos a la segunda ocasión en la que la ciudad japonesa fue escenario de un record español, hace que entre la niebla de Fukuoka surja la figura de Diego García - nuestro maratoniano más ligado a esta carrera -, quién fue el alma máter de la mejor generación de maratonianos españoles, a los que descubrió las posibilidades de cambiar el fondo en pista por la carretera, y cuya capacidad de esfuerzo sirvió como ejemplo para todos. Años dorados, en los que al igual que después Martín Fiz levantaría su cuartel general en Otsu (cuatro participaciones consecutivas desde 1997 a 2000, tres victorias, un segundo puesto y récord de España con 2h08:05 en su primera participación que quedará como su mejor registro personal), primero fue Diego García el que estableció un vínculo especial con Japón, con cuatro participaciones (1992, 1995, 1996 y 1997) en la ciudad de Fukuoka, que incluyen un récord de España en su primer viaje a la ciudad nipona, y su mejor marca personal de siempre lograda en su segunda participación en 1995.

Tras la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona (dónde finalizó noveno), 1992 fue la primera ocasión en que Diego García viajaba a la ciudad del sur de Japón. El etíope Tena Negere demostró una gran superioridad, y tras correr en solitario los últimos cinco kilómetros, cruzó la meta en 2h09:04, aventajando en 1:25 a Lawrence Peu, el surafricano que relegó al corredor guipuzcoano a la tercera posición por sólo un segundo de diferencia. En todo caso, el tiempo de 2h10:30 de García, era un nuevo record de España, y supuso el nacimiento del idilio del atleta vasco con Fukuoka.

Tras dos años gloriosos para nuestro maratón en los que se produjo el histórico triplete de Helsinki en 1994, y la victoria de Martín Fiz en el campeonato del Mundo de 1995, los nuestros volvieron a Fukuoka en diciembre de 1995, ya con la mirada puesta en los Juegos Olímpicos de Atlanta, dónde la Federación ya había anunciado la participación de Martín Fiz, Diego García y Alberto Juzdado, con Antonio Serrano como primer suplente.

Serrano y el propio García viajaron a Fukuoka en esa edición, y tras una gran carrera se quedaron a las puertas de la victoria. Antonio Serrano fue segundo con 2h09:32, a tan sólo dos segundos del brasileño Luiz Antonio Dos Santos, y un valiente Diego García terminó cuarto con 2h09:51, un registro que a la postre es su mejor marca personal.

En 1996, el gran protagonista español de la carrera fue Alberto Juzdado, que terminó de nuevo segundo con un gran registro de 2h10:50 en un día muy duro, en el que el fuerte viento racheado, e incluso la nieve, agotaron al campeón olímpico en Atlanta, el surafricano Josia Thugwane, favorito a priori y que tuvo que retirarse pasado el kilómetro 28. Juzdado y Lee Bong-Ju, se escaparon sobre el kilómetro cuarenta, y en los últimos metros, el surcoreano, plata en Atlanta, consiguió despegarse del madrileño, aventajándole por sólo dos segundos. Por detrás, Dos Santos y Diego García se jugaron la tercera posición, que correspondió al brasileño con una diferencia de siete segundos sobre el bravo español.

Al año siguiente, en 1997, con el título de campeón del mundo debajo del brazo tras su victoria en Atenas, Abel Antón viajó junto a Diego García a Fukuoka. Hasta ese momento, las tres incursiones en la distancia del soriano se habían saldado con tres victorias (Berlín en 1996, junto a Kyong-Ju y Atenas ese mismo año), y la disputa de la carrera japonesa suponía la tercera maratón del año para un Abel Antón que tenía que lucir su más alto estatus, pero que enseguida se convirtió en una carrera muy complicada. Antón, entre los distintos compromisos posteriores al campeonato del mundo, no llegó en las mejores condiciones, y la lluvia, el frío y sobre todo algunos errores de la medición de los kilómetros de la carrera que llevaron a las liebres en ritmo de record del mundo durante la primera parte de la carrera, hicieron que ese día el soriano encontrase fin a su imbatibilidad. El campeón olímpico Josia Thugwane se impuso con 2h07:28, y Abel Antón fue cuarto con 2h10:27, al tiempo que Diego García cerraba su cuarta y última participación en Fukuoka en la posición 21 con 2h17:23, un tiempo y una clasificación que hablan a las claras de las durísimas condiciones a las que se enfrentaron ese día todos los maratonianos.

Seis años después, ya sin Diego García, "el espíritu de Fukuoka", entre nosotros, y con una nueva gran generación de maratonianos, Antonio Peña fue cuarto en 2003 con un tiempo de 2h08:10 y Óscar Fernández décimo con su mejor marca personal de 2h09:59, en una edición en la que se impuso el japonés Tomoaki Kunichika.

En 2005, Julio Rey, nuestro actual plusmarquista nacional, fue segundo por detrás del ucraniano Baranovskyy, con un registro de 2h09:41 que pese a la buena carrera realizada y al esfuerzo puesto en esta maratón, no le bastó para su asalto al record de España, que lograría definitivamente en la primavera del año siguiente en Hamburgo (2h06:52), reemplazando los 2h07:23 de Fabián Roncero conseguidos en Rotterdam en 1999.

Finalmente, en 2008 se produjo la última incursión española en esta carrera, con la participación de Chema Martínez, que fue sexto con 2h11:11, en la que era su tercera incursión en tierras japonesas, tras Tokio 2004 y el mundial de Osaka en 2007. La edición de ese año la ganó el etíope Tsegaye Kebede con 2h06:10 que suponía un nuevo récord de la prueba, el cual él mismo se encargó de rebajar al año siguiente hasta los citados 2h05:18. Este año, ya con el 2013 a punto de terminar, Ayad Lamdassem se unirá a la lista de ilustres que han corrido la prestigiosa maratón.

Con el cuidado a las tradiciones que sobrevuela siempre la vida japonesa, y con el respeto a la maratón que hace que allí los atletas de élite sean considerados auténticos ídolos, en Fukuoka se levanta un pequeño monumento dónde una placa recuerda a todos los ganadores de la carrera, cuyas huellas se conservan grabadas en unas baldosas. Ningún español, pese a los grandes resultados logrados, ha conseguido aún dejar su nombre y su huella en el monumento, pero con todo, el nombre de la ciudad de Fukuoka y la magia que nos trasmite, estará para siempre vinculado a una pequeña gran parte de nuestro atletismo.

En los enlaces relacionados más abajo, se aporta la relación de participaciones españolas en toda la historia del Maratón de Fukuoka, los ranking específicos de España de maratón en lo que llevamos de año 2013 (mezclada la temporada anterior y la actual), un trabajo estadístico e histórico de nuestro colaborador japonés y experto en maratón Ken Nakamura, el extracto de lo que se publicó en la revista Atletismo español en 1966 y la web oficial de este maratón. <br/>
Esperamos que sean de tu agrado.


Enlaces relacionados:

Participación española en el Maratón de Fukuoka
Ránking de España de Maratón 2013 (sub 2:25:00) - Hombres
Ránking de España de Maratón 2013 (sub 2:50:00) - Mujeres
Misceláneas y Estadísticas - Fukuoka
Carlos Pérez en Fukuoka en 1966 (revista Atletismo español)
Web Oficial - Maratón de Fukuoka
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Ayad Lamdassem
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