Real Federación Española de Atletismo
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 viernes, 27 de julio de 2018   NOTICIA WEB 291/2018
Los mejores momentos de España en los Campeonatos de Europa (IX): Los éxitos españoles por sectores (Hombres)

Por : Chema Barberarena


A pesar de la complicación que se presupone, resumir el historial español de las pruebas masculinas en los Campeonatos de Europa requiere visión de conjunto. No ha sido, esencialmente, una sola prueba o sector la que ha acaparado la mayoría de los éxitos a lo largo de las veinte ediciones de la máxima cita continental en las que ha existido participación de los nuestros. Sin embargo, hay luces y hay sombras incluso dentro de cada sector, con especialidades que sobresalen por méritos propios.

Quinientas sesenta y seis han sido, a través de veinte ediciones de Campeonatos de Europa -de las veintitrés que se han disputado en total-, las participaciones de atletas españoles en la máxima cita continental del atletismo. Desde el debut de José Luis Torres Victoria en Bruselas, allá por 1950, en las mencionadas ocasiones (más de medio centenar, contando participaciones en rondas previas, semifinales o finales) un español ha saltado al ruedo de los Europeos. Con mayor o menor fortuna, desde luego. A poco más de veinticinco hombres por Campeonato como participación media, las medallas totales conseguidas por atletas masculinos han sido sesenta y tres, con diecisiete oros, veinte platas y veintiséis bronces. Varios de estos podios ya han sido desgranados con detalle durante los anteriores capítulos de este serial. Otros, igual de importantes y no menos recordados por ello, obligan a evocarlos en estas líneas.

La velocidad, como ya se comentaba en el anterior artículo, dedicado a los éxitos femeninos, ha representado uno de los eternos debes del atletismo español, no ya sólo en Campeonatos de Europa, sino a nivel general. No es hasta la llegada de Bruno Hortelano cuando la velocidad nacional adquiere un estatus superior en el ámbito continental. Su irrupción definitiva, en 2016, como auténtico estilete, acaparando miradas, halagos y portadas, revolucionó total y absolutamente un sector que, si bien había mostrado indicios puntuales de realce y momentos de cierta frescura, no terminó de despegar hasta el paulatino asentamiento del polifacético velocista. Un talento descomunal, suma paradigmática de calidad y trabajo, que logró la hazaña de proclamarse Campeón de Europa del doble hectómetro (salvando, eso sí, la descalificación del neerlandés Martina) con apenas veinticuatro años, hito ignoto para un español. A un paso del podio se quedó, además, en los 100m, con un cuarto lugar que anticipó en un día la gesta del 200m. Tras su importante traspiés en forma de accidente automovilístico tras los Juegos de Río, cuando se escriben estas líneas es dueño de las plusmarcas nacionales de 100m, 200m, 400m y 4x100m, se ha convertido por mérito propio en uno de los velocistas más completos de la historia en el continente, y ha regresado como nunca en este 2018, a pesar del desánimo general observada tras la agonía de su gravísimo contratiempo. Una vez retirada Ruth Beitia, Hortelano se ha convertido en el sucesor natural de esa figura sintomática que todo deporte requiere para captar la atención del aficionado medio, requerir la insistente presencia del iniciado y evocar otros tiempos de pasión y liderazgo, que en ocasiones se tornan caducos por la ausencia de figuras de auténtico calado, deportivo y mediático. Salvo Bruno, sólo el histórico David Canal, subcampeón en Múnich '02, ha conocido el podio en este sector, con aquel brillante 45.24 que, de alguna manera, vengaba al (hoy ex) plusmarquista Cayetano Cornet, a un paso del podio en 1990. Los otros tres puestos entre los ocho primeros de la prueba más exitosa de la velocidad española en Europeos, por número de finalistas, los consiguieron el propio David Canal y el canario Samuel García, ambos séptimos (en 1998 y 2014, respectivamente), así como el bejarano Antonio Sánchez, sexto en 1986.

Abordando el mediofondo, se debe comenzar por el matiz diferenciador que otorga al 1.500m la etiqueta de prueba masculina más laureada del atletismo español en los Campeonatos de Europa, sólo superada por la marcha. España ha logrado la friolera de once medallas masculinas (de un total de catorce) en la prueba reina del sector, con dieciocho puestos de finalista. El estreno se produjo a través de un histórico, el cántabro José Manuel Abascal, que preparaba el terreno para aquella inolvidable madrugada de bronce olímpico en Los Ángeles, dos años después. Su bronce en Atenas '82 fue el mayor éxito del de Alceda al aire libre en su fecunda y fructífera trayectoria (en pista cubierta fue subcampeón mundial y dos veces subcampeón de Europa). Fermín Cacho sería, a su vez, quien inaugurara el primer escalón del podio, en Helsinki '94. Así, el de Ágreda se coronó, en apenas dos años, como flamante campeón olímpico y continental, amén de su subcampeonato mundial en 1993, y certificó el arraigo europeo con su bronce en 1998. La leyenda del soriano de oro comenzaba poco a poco a llenarse de imborrables recuerdos. Tras la estela de su esplendorosa zancada, la plata en aquel inolvidable Europeo finlandés se la apropió el palentino Isaac Viciosa, que terminaría por coronarse con un perseguido oro cuatro años después, pero en 5.000m. Reyes Estévez en 1998 revalidó para España el triunfo que el soriano Cacho había logrado cuatro años antes, obteniendo el catalán además una valiosa plata en 2002. El tercer y último oro lo conquistó el madrileño Arturo Casado, capitaneando el histórico oro-bronce de Barcelona 2010. Su compañero en aquel podio, el sevillano Manuel Olmedo, colaboró a redondear una de las actuaciones más recordadas de España en los Europeos, complementada, además, por el mismo doblete femenino (con el oro de Nuria Fernández y el bronce de Natalia Rodríguez). Juan Carlos Higuero, 'El León de Aranda', que ya había sido quinto en 2002, selló un sensacional bronce en 2006. El burgalés finiquitó una actuación sensacional extrayendo otro tercer puesto del 5.000m, cuatro días después. Y el mallorquín David Bustos, en 2016, certificó el mayor éxito de su vida profesional con una flamante plata en Ámsterdam. Ya tenía un bronce, logrado en Helsinki '12.
El 800m español, sin embargo, sólo pudo acaparar una medalla durante todos estos años de esplendor del kilómetro y medio. Es el cántabro Tomás de Teresa, primer español sub 1:45.00, con un recordado bronce en Helsinki '94, quien otorga el privilegio a una prueba que ha obtenido, en términos nacionales, mayores éxitos indoor que outdoor (cinco oros, diez platas y seis bronces en Europeos en pista cubierta). Alberto Esteban fue séptimo en 1966, y José Manuel Cerezo séptimo en 1994, Miguel Quesada finalizó quinto en 2006, Kevin López y Luis Alberto Marco terminaron sexto y séptimo en 2010, Antonio Reina acarició el podio con su cuarto lugar de 2012, y Álvaro de Arriba concluyó en el séptimo puesto en 2016. Puestos, por tanto, en todos las plazas desde la cuarta hasta la séptima en finales, pero únicamente el metal mencionado, bronce, del santoñés, insuficiente para reflejar un nivel medio español en la prueba superior del que se desprenden las preseas obtenidas.

El fondo, como no podía ser de otra manera, enarbola uno de los estandartes españoles en Campeonatos de Europa, con un total de veintiocho medallas repartidas entre 5.000m, 10.000m, 3.000m obstáculos, medio maratón y maratón. En 5.000m, la prueba más exitosa en este apartado, la Selección Española conquistó tres oros de manera consecutiva entre 1998 y 2006. Isaac Viciosa en Budapest, Alberto García en Múnich y Jesús España en Gotemburgo sellaron un triple triunfo nacional en tres Europeos seguidos. Ya en 2016, Ilias Fifa recogió el testigo de sus antecesores con el oro de Ámsterdam, escoltado por la plata de Adel Mechaal en un final apretado como pocos se recuerdan. A aquel oro de Viciosa en 1998 se adosa necesariamente la plata del jienense Manuel Pancorbo, en el que fue el primero de los dos dobletes oro-plata que España ha logrado en los cinco kilómetros. Jesús España conseguiría, en 2010, su segunda medalla en la prueba (plata), tras haber derrotado, cuatro años antes, a quien después se convertiría en todopoderoso, el británico Mo Farah. Sin duda, uno de los momentos más recordados del fondo patrio en competiciones internacionales si, además, añadimos que Juan Carlos Higuero fue bronce (ya lo había sido en 1.500m).
/ Abel Antón ya había logrado la gesta de las dos medallas en el mismo Campeonato. El soriano ocupó el tercer peldaño del podio en 1994, una semana después de colgarse el oro en 10.000m, prueba en la que el combinado español ha conseguido a lo largo de la historia dos oros. El otro, el del madrileño Chema Martínez, bajo la atenta mirada de la lluvia de Múnich. Aquel día, el barcelonés José Ríos conquistó el bronce. El propio Martínez, cuatro años después, no pudo revalidar título, accediendo a una magnífica plata, también en compañía. En este caso, la de Juan Carlos 'Tete' de la Ossa, en la única medalla en un gran campeonato internacional en pista con la que cuenta el genio de Tarancón. En 2016, Antonio Abadía conquistó una de las medallas más aplaudidas de los últimos años, llevándose el bronce de Ámsterdam. El 10.000m masculino es, a día de hoy, la prueba en la que la Selección Española ha obtenido un mayor número de puestos de finalistas en Campeonatos de Europa (veintiuno).

En los 42.195m, media docena de metales. De golpe, tres en Helsinki '94, en la que es, posiblemente, junto al oro de Cacho en Barcelona, la imagen más icónica y la fotografía más recurrente de la historia del atletismo español: el triplete de Martín Fiz, Diego García y Alberto Juzdado. Una gesta sin precedentes que ha ocupado, con absoluto merecimiento, un lugar de privilegio en el imaginario colectivo del deporte en nuestro país. Las otras tres preseas se obtuvieron de manera consecutiva. En 2002 y 2006, el plusmarquista nacional Julio Rey obtuvo sendos bronces, y en 2010, Chema Martínez se alzó con el subcampeonato en Barcelona, tras haber intentado, con éxito a medias, la 'machada' de doblar 10.000m (plata) y maratón (abandono) cuatro años antes. La distancia se vio reducida a su mitad cuando, en 2016, se acordó la disputa del medio maratón, en año olímpico. Sin medallas individuales, los tres puestos entre los doce primeros de Carles Castillejo, octavo, Jesús España, décimo, y Ayad Lamdassem, duodécimo, sirvieron para conquistar la plata europea por equipos con esplendidez.
Igualmente, seis medallas en el 3.000m obstáculos. En 2002, además, con doblete. Antonio Jiménez Pentinel y Luis Miguel Martín Berlanas finiquitaron su actuación con un doble podio (oro-bronce) sin precedentes en la prueba, y que tampoco se ha vuelto a repetir para las aspiraciones nacionales. José Luis Blanco, plata en 2006, así como Víctor García y Ángel Mullera, bronces en 2012 y 2014, respectivamente, rellenan huecos de privilegio en una prueba de la que el atletismo español casi siempre ha obtenido rédito. El pionero en el podio, el extraordinario Domingo Ramón, mostró el camino de las medallas, adjudicándose un bronce de inmenso valor en Atenas '82.

En las vallas, dos nombres propios: el barcelonés Carles Sala y el navarro Sergio Fernández. El primero, que ya había sido finalista olímpico -séptimo en Los Ángeles '84- y que después lo sería mundial -sexto en Roma '87- se convirtió en el abanderado nacional en la prueba con un bronce estratosférico en Stuttgart '86. Lo más cercano, el puesto de finalista (séptimo) de Yidiel Contreras en 2016, con el mejor registro conseguido por un nacional en un 110mv de los Europeos (13.46, +0.3 en la segunda serie, que venció). En los 400mv, la plata de Sergio Fernández en Ámsterdam remitió a tiempos no conocidos. Sólo José Alonso Valero había sido capaz de disputar finales en la prueba (sexto en 1986, y séptimo en 1978 y 1990).

En cuanto a los saltos, repartieron, en total, cuatro medallas en una sola prueba: la longitud. El estreno se produjo con la plata de Antonio Corgos en Atenas '82, con un asombroso sexto salto. Dos Europeos después, en Split '90, Ángel Hernández repetía gesta, esta vez con gran acierto en su primer vuelo. Luis Felipe Méliz rememoró el segundo lugar de Corgos, treinta años después, con la plata de Helsinki. Por su parte, el histórico Yago Lamela encontró en los Campeonatos de Europa un escollo a su calidad. No tuvo fortuna el avilesino, en un periplo que no le permitió refrendar su infinita categoría. Fue octavo en 1998, y arañó un bronce discreto en 2002 que no le contentó, en una final a la que acudía como gran favorito tras mostrar una gran sensación previa, y que se empañó por la complicada meteorología. En triple salto, únicamente un atleta entre los ocho primeros -Pablo Torrijos en 2014 y 2016-, y en altura un octavo lugar (igualado) de Arturo Ortiz en 1990. La pértiga deparó dos quintos puestos en los nombres de Ignacio Sola en 1966 y Javier García Chico en 1990.

En los lanzamientos, la única ocasión en la que el atletismo español ha podido presumir de podio se refleja en la inmensa figura del malagueño Borja Vivas. Su plata en peso en 2014, con un larguísimo 20.86m -segundo mejor lanzamiento de su trayectoria- en la que fue su mejor prestación de siempre a nivel internacional tras años de dominio en nuestro país, superaba cualquier actuación del siempre soberbio Manuel Martínez, de cuyas cinco participaciones en Europeos se cuentan tres entre los ocho mejores (quinto en 2002 y séptimo en 1998 y 2006). Nunca pudo el lanzador leonés, sin embargo, enviar el artefacto más allá de los 20.45m en Europeos al aire libre. Bajo techo, llegó, eso sí, a amarrar puesto en los tres escalones del podio. El mencionado Vivas, al margen de la plata de Zúrich, obtuvo, además, un séptimo puesto en 2012 y un octavo en 2016.
En disco, el canario Mario Pestano se aproximó hasta en tres ocasiones al podio con sendos cuartos lugares en 2002, 2006 y 2012. Su trayectoria en Europeos se completó con otros dos puestos entre los ocho primeros (dos sextos, en 2010 y 2014). Cinco participaciones, por tanto, con pleno en lugares de privilegio. No obstante, no quiso el destino premiar con una medalla europea y acrecentar un intachable palmarés al único discóbolo español que ha conseguido superar en la historia la barrera de los sesenta y ocho metros. Nadie pudo vencer al tinerfeño en campeonatos nacionales entre 2001 y 2013, coleccionando la friolera de trece títulos de campeón de España absoluto, además de manera consecutiva. Frank Casañas también logró ocupar puestos de finalista, con un quinto en 2012 y un octavo en 2014. Ni en martillo ni en jabalina ha existido representación española en finales de la máxima cita continental, salvo el duodécimo lugar del plusmarquista Javier Cienfuegos en 2016, en el primer caso. De hecho, entre ambas pruebas, España sólo ha logrado la participación de tres atletas masculinos en toda la historia: el mencionado Cienfuegos, que ha tomado parte en cuatro Europeos; el también martillista Raúl Jimeno, en 1986; y Rafael Baraza, único representante en jabalina, en 2010.

En decatlón, contrasta la situación histórica del subcampeón olímpico Antonio Peñalver, que, pese a su tremendo éxito en Barcelona, nunca pudo refrendar su condición en un Europeo al aire libre (sí obteniendo, por el contrario, el bronce en su única presencia en un Europeo bajo techo -Génova 1992-). El sexto lugar que consiguió en Split '90 fue su tope en la cita continental en sus tres participaciones (abandonó en 1994 y 1998, en ambos por problemas físicos), así como la mejor prestación de un combinero nacional en la historia de los Europeos.

En cuanto a los relevos, situaciones dispares. En el 4x100m, España obtuvo dos sextos puestos en el relevo corto. En 1974, Miguel Ángel Arnau, José Luis Sánchez Paraíso, Juan Jesús Sarrasqueta y Luis Sarriá, y en 1990, José Javier Arqués, Florencio Gascón, Luis Rodríguez y Enrique Talavera. El tope histórico, el quinto lugar de Múnich '02, de la mano del cuarteto formado por Carlos Berlanga, Cecilio Maestra, Orkatz Beitia y Ángel David Rodríguez. En el 4x400m, por su parte, el éxito ha sido más palpable, especialmente de la mano del majestuoso bronce logrado por Juan Vicente Trull, Antonio Andrés, Andrés Martínez y David Canal, con récord de España incluido (3:02.47), en Budapest '98. Se mantiene como la única medalla de un relevo nacional al aire libre, masculino o femenino, en Europeos y Mundiales.

Por último, para concluir el repaso histórico, es insostenible olvidarse de la marcha, que debe ocupar y ocupa un lugar de excelso privilegio por su brillantísima trayectoria dentro de los diversos sectores del atletismo nacional en su periplo europeo. Catorce han sido, a lo largo de los años, los metales que España ha obtenido en Campeonatos de Europa en suma masculina y femenina (trece para los hombres, una para las mujeres). Jordi Llopart se encargó de ostentar la responsabilidad de ser el primero en subir a un podio, con su oro en los 50 kms de Praga '78, paso previo a su brillante gesta olímpica de 1980. Una medalla, además, especialmente recordada por tratarse de la primera que un atleta español conseguía en un Europeo, y, curiosamente, produciéndose el estreno con la conquista inaugural del primer puesto del cajón. Destrozó, además, su propia plusmarca nacional, en una actuación para el recuerdo. Otros tres oros obtuvo la marcha española en su camino en los Europeos. En 1982, otro histórico, Josep Marín, se alzó también con el oro en los 20 kms, cerrando el círculo de triunfos europeos para los dos máximos exponentes del desarrollo de la marcha en nuestro país. Marín, además, conquistó la plata en aquel mismo Europeo en los 50 kms, en una gesta de inmenso valor con apenas tres días de diferencia. El accitano Francisco Javier 'Paquillo' Fernández triunfó en 2002 y 2006 (y, además, había sido bronce en 1998), en ambos casos con registros inferiores a los ochenta minutos. Su marca en 2002, en Múnich, sigue siendo récord de los campeonatos (1h18:37). El último oro español lo consiguió, en Zúrich '14, Miguel Ángel López en los 20 kms, en el que representa el paradigma de los llamados finales de infarto. Su maravilloso sprint final ante los rusos Ivanov y Strelakov y el ucraniano Dmytrenko permanecerá durante mucho tiempo en la memoria del aficionado, en una pugna de una belleza sublime. Fue el único oro masculino que España consiguió en Zúrich, y el inicio de un soberbio círculo de triunfos, completado con sus victorias de 2015 en la Copa de Europa en Murcia en mayo y en el Campeonato Mundial en Pekín en agosto. En 1990, Daniel Plaza le obsequió a España con una de sus dos únicas medallas en aquellos decimoquintos Campeonatos de Europa. Con la plata, conquistó el que era el mayor éxito de su carrera hasta aquel momento. Dos años después saboreó la gloria olímpica en Barcelona. La última plata nacional en la marcha la consiguió, en 2006, el eterno Jesús Ángel 'Chuso' García Bragado. Cuatro años antes, en 2002, había sido bronce. En ambos casos, en los 50 kms. Tres bronces más, no mencionados, consiguieron otros tantos españoles en la distancia corta: Miguel Ángel Prieto en 1986, Valentí Massana en 1994, y Juan Manuel Molina en 2002.
Con un total de trece medallas (cinco oros, tres platas y cinco bronces), y veintiséis lugares entre los ocho primeros clasificados, es un hecho a destacar permanentemente, por su extraordinario mérito, que la marcha española ha gozado siempre de una salud excelente. Tras la senda iniciada por los pioneros Llopart y Marín, el goteo de metales y magníficos resultados ha sido constante.

Sobre récords, en veintisiete ocasiones el atletismo español ha contemplado plusmarcas nacionales masculinas. En el último Europeo, en Ámsterdam, sólo Bruno Hortelano obtuvo la recompensa cronométrica en los 200m (20.39, -1.1). No se veía mejorar un tope nacional en Campeonatos de Europa desde que el combinado de 4x400m volara en la final en Budapest '98 (3:02.47) conquistando el bronce. La lista, tanto como histórica, sería interminable, y merecería por descontado un artículo aparte en exclusividad. Nombres como los de Antonio Amorós, Tomás Barris, Alberto Esteban, Carlos Pérez, Rafael Cano, Luis Sarriá, Francisco Suárez, Manuel Soriano, Mariano Haro, Manuel Augusto Alonso, José Luis Sánchez Paraíso, José Alonso Valero, Jordi Llopart, Josep Marín, Antonio Sánchez o Antonio Peñalver permanecerán por siempre ligados a la mejora de los topes nacionales, aunando el mérito del récord con el hecho de haber sido logrado en la máxima competición continental.

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Brunop Hortelano, Oro en Amsteram en 2016
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David Canal, Plata en 400m en Munich 2002
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José Manuel Abascal abrió el medallero en el 1500m en Atenas 1982
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Tomás de Teresa, única medalla en 800m
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Abel Antón, campeón de 10.000m en Helsinki 1994
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Chema Martínez, campeón de 10.000m en 2006
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Los tres maratonianos españoles camnio de la meta en Helsinki 1994
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Antonio Corgos, plata en longirud en Atenas 1982
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Borja Vivas, única medalla española masculina en lanzamientos
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Mario Pestano rozó el podio hasta en tres ocasiones
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Jorge Llopart abrió el medallero español en 1978
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Juan Manuel Molina sumó una medalla a la marcha española
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