Real Federación Española de Atletismo
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 miércoles, 25 de julio de 2018   NOTICIA WEB 289/2018
Los mejores momentos de España en los Campeonatos de Europa (VIII): Los éxitos españoles por sectores (Mujeres)

Por : Chema Barberarena


El atletismo español femenino ha conseguido una cuota de pantalla, a lo largo de los años, de discreto alcance en los Europeos. Las quince medallas logradas por las atletas nacionales suponen un bagaje ciertamente modesto, teniendo en cuenta el total de setenta y ocho conseguidas. Sin embargo, hay dos factores diferenciales: el profundísimo relieve de la mayoría de los mencionados hitos, y el progresivo aumento de la importancia de sus actuaciones con el paso de los años.

Como ya se ha rememorado y comentado anteriormente en este serial, la primera medalla femenina del atletismo español en un Campeonato de Europa al aire libre arribó, con frescura y profetización de la mano de la marcha. La catalana Mari Cruz Díaz fue la encargada de protagonizar el pistoletazo de salida de los podios femeninos nacionales, con su victoria en los 10 kms marcha de Stuttgart '86, en inolvidable gesta ya narrada en el tercer capítulo de esta colección de recuerdos. Su triunfo significó, igualmente, la fidelización de la marcha española con las citas continentales. Hoy, la marcha aglutina un elevadísimo porcentaje de las medallas obtenidas por nuestros atletas (catorce, en total). Curiosamente, la de Díaz es la única medalla femenina en este apartado. Desde los ya lejanos tiempos en los que el porcentaje femenino rara vez superaba el tercio del total de los representantes nacionales en Europeos, la tendencia en los últimos años sitúa al atletismo femenino español en un evidente crecimiento, tanto en número como en prestaciones. En las últimas cinco ediciones (salvo en 2006, por escasísimo margen) la representación femenina ha superado el cuarenta por ciento del total. De seguir aumentando, poco a poco se mejorará tanto la visibilidad del atletismo femenino, tan necesaria, como el rendimiento y las posibilidades del mismo.

Iniciando el repaso por sectores, el reducido cupo de logros obtenido en ciertas parcelas es, quizá, el elemento más a tener en cuenta para racionalizar un estatus al que hay que otorgarle, no obstante, toda la importancia que realmente merece. La velocidad, eterno pasivo del atletismo nacional -salvo honrosas excepciones- concretó, en Zúrich, su primer metal en la figura de Indira Terrero. El magnífico bronce en 400m que la habanera consiguió en el Letzigrund, por calle seis, el 15 de agosto de 2014, permanece grabado en la memoria del iniciado por su apretadísimo final. En su mejor actuación como española, Terrero firmó un sensacional podio que, junto a su subcampeonato europeo bajo techo al año siguiente en Praga, y su segundo lugar en el Iberoamericano de 2016, conforman los tres momentos de oro de una atleta que, posteriormente, vio truncada de cuajo su trayectoria por constantes problemas físicos. En aquella final, la madrileña Aauri Bokesa, por calle ocho, finalizó en octavo lugar, en un hito sin precedentes en el que dos españolas fueron finalistas en una prueba de velocidad. Ningún podio más pudo certificar nunca la velocidad española en Europeos. Dos cuartos lugares (Sandra Myers en el 200m de Split '90, y Glory Alozie en el 100m de Múnich '02) representan las mejores actuaciones nacionales en la velocidad de la máxima cita continental al aire libre. En el caso de Myers, además, con récord de España de la media vuelta a la pista -aún vigente- incluido (22.38, +0.3).

El mediofondo ha deparado a la delegación española diversas alegrías. Dos oros, una plata y un bronce conforman un botín en el sector que únicamente ha podido ser igualado por las cuatro medallas logradas en fondo (tres en 5.000m y una en obstáculos). Mayte Martínez, en 2002, se apuntó al carro de las preseas en Múnich, en aquel Europeo de soberbio desenlace numérico para España en lo que a metales se refiere. Sería el mejor resultado, hasta aquel momento, cosechado por la ochocentista nacional que en más ocasiones ha logrado romper la barrera de los dos minutos en las dos vueltas a la pista. Después llegarían, entre una infinidad de sensacionales resultados, sus bronces mundiales en Birmingham (bajo techo, en 2003) y Osaka (al aire libre, en 2007). Los dos oros del mediofondo están personificados en la misma atleta. Nuria Fernández selló dos hitos consecutivos para el combinado nacional en forma de triunfos en el 1.500m, el primero en Barcelona 2010 y el segundo en Helsinki 2012. El primero, en especial, de extraordinario valor por el registro obtenido, y complementado además con el bronce de Natalia Rodríguez, en la que ha sido y es la única ocasión en la que dos españolas han compartido podio en una misma prueba de un Campeonato de Europa. Los nostálgicos aún recuerdan el rugido de Montjuïc en una emocionantísima prueba con feliz desenlace.

El fondo, con otros cuatro metales como quien les escribe comentó unas líneas más arriba, tiene en el 5.000m su piedra angular como prueba y en Marta Domínguez como atleta. Tres medallas -bronce en Budapest '98, y oros en Múnich '02 y Gotemburgo '06- consiguió la palentina, sancionada a posteriori, en la máxima cita continental en sus tres participaciones en la prueba. Domínguez y la ya mencionada Nuria Fernández (junto a Ruth Beitia) son las únicas españolas que han sido finalistas (ocho primeras) en Campeonatos de Europa en cuatro ocasiones. Por su parte, los obstáculos -prueba disputada por las mujeres solamente desde la edición de 2006-, vieron cómo la madrileña Diana Martín se alzaba con un muy meritorio bronce, en el que ha sido el punto culminante de una trayectoria desarrollada con máxima seriedad. Los últimos instantes de la prueba, en una sufrida recta de meta mano a mano frente a la bielorrusa Kudzelich, finalmente cuarta, aún supuran una emoción de ferviente recuerdo el día en el que Martín conseguía, además, su mejor registro personal (9.30.70), colocándose quinta en las listas nacionales históricas, puesto que aún mantiene. La imagen de la mostoleña cruzando la meta con los brazos en alto, embriagada por la alegría, así como su sonrisa de satisfacción en el podio, es uno de los más bellos lienzos que el atletismo español conserva en su vitrina de recuerdos en los continentales. Además, en cuatro ocasiones han conseguido atletas españolas finalizar dentro de las ocho primeras en la prueba: la cántabra Zulema Fuentes-Pila finalizó octava en 2006 y séptima en 2010, y la propia Diana Martín fue octava tanto en 2012 como en 2016.
Ya sea en 10.000m, con Julia Vaquero como máximo exponente con su sexto lugar en Budapest '98, como en maratón, donde Alessandra Aguilar finalizó quinta en Barcelona '10, en ninguna de las dos pruebas ha visto jamás el fondo nacional a una española en el podio.

Las vallas, tanto cortas como largas, han asistido en Europeos a tres puestos de finalistas de atletas nacionales. Dos de ellas, personalizadas en la misma atleta, la única medallista: Glory Alozie. Su imperial triunfo en los 100mv, el 9 de agosto de 2002, en el Olímpico de Múnich, permanece como uno de los grandes recuerdos nacionales en las citas continentales. Fue su mayor éxito como atleta española, tras su plata olímpica y sus dos platas mundiales (una outdoor y otra indoor) con Nigeria, su país de nacimiento. Sólo la grancanaria Cristina Pérez disputó una final en los 400mv. Fue séptima en Split '90.

Los saltos, en este caso verticales, remiten específicamente al nombre de la mejor atleta española de la historia, Ruth Beitia. Su triple corona, sellada de manera consecutiva (2012, 2014 y 2016), permanece en el olimpo continental. Posiblemente, uno de los mejores momentos de los Campeonatos de Europa, tanto a nivel nacional como internacional. Ningún saltador ha logrado jamás el hito que consiguió la cántabra. Una atleta, sin ningún género de dudas, irrepetible. La donostiarra Naroa Agirre, séptima en pértiga en Gotemburgo '06, ha sido la única finalista española en la prueba, con 4.45m (máximo registro nacional en Europa). Y en los saltos horizontales, emergen con fuerza dos figuras. La valenciana Concha Montaner fue cuarta en Múnich en un concurso de longitud extraordinariamente comprimido que le privó del podio por apenas seis centímetros, en el que la plata y el bronce, igualados, estuvieron en 6.73m, mientras que la de L'Eliana se quedó en 6.67m. Y la madrileña Ruth Marie Ndoumbe, ya en 2014 en Zúrich, se hizo con un cuarto puesto en la temporada en la que desarrolló al máximo sus prestaciones. Una lesión posterior impidió su progresión. Niurka Montalvo, campeona mundial en 1999 en la maravillosa final de Sevilla, es la otra finalista (séptima en longitud en Gotemburgo '06) que la Selección Española colocó en alguna ocasión en saltos horizontales.

España, en lanzamientos, afronta uno de los sectores más yermos de su atletismo en las citas europeas. Una medalla en el peso masculino y una medalla en la jabalina femenina finalizan el bagaje total. Precisamente, es esta última especialidad la que brindó uno de los más recordados podios a los nuestros. Mercedes Chilla, con su inolvidable bronce en Gotemburgo '06, sentó cátedra en el que es considerado uno de los hitos nacionales en el evento. La jerezana ostenta, además, el otro puesto de finalista conseguido en la prueba (sexta en Barcelona, cuatro años más tarde). En dos ocasiones, igualmente (2010 y 2012), fue octava en lanzamiento de martillo la gran dominadora nacional de los últimos años y plusmarquista española, la tarraconense Berta Castells.

Mientras que las combinadas no han conseguido deparar nunca un puesto de finalista para los intereses de la Selección (la mejor actuación fue el decimocuarto lugar de Imma Clopés en Budapest '98), sí que se han conseguido finales con relevos, tanto en el corto como en el largo. En el único Europeo disputado en nuestro país, Ana Torrijos, Digna Luz Murillo, Estela García y Amparo Cotán finalizaron en una excelente sexta posición -adecuada después a la quinta por la descalificación por dopaje de Rusia- en el 4x100m, con un récord de España, 43.45, que ha figurado en lo alto de las listas hasta este mismo año (batido por el 43.31 que en los Juegos Mediterráneos de Tarragona consiguieron Maribel Pérez, Estela García, Paula Sevilla y Estela García).

Antes, en Split '90, Cristina Castro, Yolanda Díaz, Carmen García-Campero y Sandra Myers ya finalizaban sextas en el doblete germano (Este-Oeste). En el 4x400m, el sexto lugar en Stuttgart '86 de Esther Lahoz, Montse Pujol, Cristina Pérez y Blanca Lacambra, en uno de los mejores relevos españoles que se recuerdan, ha sido la mejor prestación nacional en la prueba. Este relevo había rebajado, durante aquel año 1986, el tope nacional en dos ocasiones, estableciéndolo durante más de cinco años en lo alto de los ránkings.

Por último, la marcha, cuya importancia capital se reflejaba en el primer párrafo de estas líneas, ha ofrecido siempre de manera eficaz y objetiva muchos de los mejores resultados que el atletismo español ha obtenido en los Campeonatos de Europa. No obstante, no deja de ser paradójica la circunstancia por la que, pese a los seis puestos de finalista obtenidos, sólo se haya conseguido una única medalla (el oro de Díaz en los 10 kms de 1986). La histórica María Vasco, medallista olímpica en Sídney 2000, no disfrutó de la suerte en los Europeos. Su único puesto de finalista se redondea en el quinto lugar de 1998, con récord nacional incluido en los 10 kms (43:02), en la última ocasión en la que esta distancia formó parte de la cita continental (a partir de 2002 se disputaron los 20 kms). Además, las también catalanas Beatriz Pascual y Reyes Sobrino son las otras dos marchadoras que consiguieron puesto entre las ocho primeras. Pascual, llamando a las puertas de las medallas con su cuarto lugar en 2010, y finalizando octava en 2014; y Sobrino, con su quinto lugar de 1986, y el séptimo de 1990, en ambas ocasiones en los 10 kms.

En diez ocasiones se han batido plusmarcas españolas en Campeonatos de Europa. Las primeras en estrenarse fueron Josefina Salgado y la tristemente desaparecida Belén Azpeitia. La primera, detuvo el cronómetro en 56.27, séptima, en la tercera serie del 400m de Helsinki '71 (10 de agosto), en el primer registro electrónico nacional del que se tiene constancia estadísticamente, representando, además, la primera participación de una atleta española en un Europeo. Tres días después, la segunda disputó la primera eliminatoria del 1.500m, finalizando séptima en 4:24.0, y rebajando su propio récord de España de la especialidad. De sus históricos debuts, primeras participaciones de atletas españolas en Campeonatos de Europa, ya trató el cuarto capítulo de este serial. Tres años después, fue la doble campeona del mundo de campo a través Carmen Valero quien pasó a formar parte de los libros de historia, rebajando en dos ocasiones un registro que ya ella misma poseía con anterioridad. En el Europeo de Roma, Valero fue sexta en la segunda eliminatoria, con 4:13.02, rebajando en más de cinco segundos su 4:18.25 de Duisburgo el año anterior (cuarta en el Campeonato de Europa Junior). Dos días después, en la final, concluyó en séptimo lugar, con 4:11.61. La plusmarca se aposentaría en la figura de Valero durante casi catorce años, batiendo la turolense su propio registro en 1976, en la reunión de Düsseldorf (4:08.34). No sería hasta el 4:06.44 de Maite Zúñiga en 1988 en Oslo cuando la plusmarca cambió de dueña.
Hay que adelantar varias ediciones y casi catorce años para encontrarse con otro récord de España femenino en un Campeonato de Europa. Sandra Myers conseguiría, en la final del 200m de Split '90, el cuarto lugar con ese eterno 22.38 (+0.3) ya mencionado anteriormente en este artículo, que, casi veintiocho años después, continúa vigente. Ya en Budapest '98, Dana Cervantes batió en dos ocasiones durante la misma mañana el registro español en pértiga. Con 4.10m al segundo intento en el grupo B de la calificación, igualaba la plusmarca nacional -tanto ella misma como Mar Sánchez, ambas en julio, habían superado la altura-, y con 4.15m a la primera se clasificaba para la final (en la que también estuvo Sánchez, finalizando esta décima y undécima Cervantes). Por último, continuando con el orden cronológico en las plusmarcas, ya en 2006 se batieron dos récords: el 30:51.69 de Marta Domínguez en 10.000m, que continúa vigente; y el 9:40.36 de la cántabra Zulema Fuentes-Pila en 3.000m obstáculos.

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Indira Terrero, bronce en 400m en 2014
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Glory Alozie, campeona de Europa de 100m vallas en 2002
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Mayte Martínez en Munich 2002
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Dian Martín tocó el cielo en 2014 en 3.000m obstáculos
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Conmcha Montaner rozó el bronce en Munich 2002
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El relevo 4x100m de Barcelona 2010
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María Vasco en Budapest 1998
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Sandra Myers logró en Split 1990 un récord de 200m aún vigente
Sandra Myers logró en Split 1990 un récord de 200m aún vigente







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